La nueva ocupación de Tosu suspende las obras del parking de Ibarbengoa

Estado del «campamento» ayer. / LUIS CALABOR
Estado del «campamento» ayer. / LUIS CALABOR

La actividad continuará cuando se instale el cierre de seguridad de la zona, en la que el colectivo que se opone al tajo penetró el sábado

TXEMA IZAGIRRE GETXO.

Las obras del parking de Ibarbengoa están paradas desde la tarde de ayer y no se reanudarán hasta que no se habilite un cierre perimetral entre la playa de obras y la zona ocupada por Tosu Betirako. Los miembros de este colectivo fueron desalojados de la zona por la Ertzaintza el martes, cuando la piqueta derruyó la caseta que durante dos años había sido el epicentro de la acampada de protesta contra un equipamiento que, según aseguran, es «innecesario y supondrá el principio del fin del último barrio rural de Getxo». El sábado, los jóvenes volvieron a introducirse en el solar.

La Ertzaintza se presentó ayer en lugar con tres furgonetas de antidisturbios sobre las siete y media de la mañana. Entonces había una veintena de personas en el campamento que volvieron a montar tras la manifestación que recorrió las calles de Algorta para denunciar el inicio del tajo. La Policía Local sostiene que hubo 300 asistentes, aunque el colectivo asegura que fueron más de mil, «lo que demuestra el apoyo popular a nuestra causa», aseguraron fuentes del colectivo Tosu Betirako.

Según indicó un portavoz de Eusko Trenbide Sareak, que en este caso es el responsable de los trabajos adjudicados por el Departamento de Transportes, «los operarios han sido increpados por las personas concentradas en el entorno de los terrenos. Ante esto, han decidido marcharse». El tajo no se reanudará «hasta que no podamos garantizar la seguridad de trabajadores y ciudadanos», explicó. Algo que se realizará con un vallado perimetral. Los activistas, mientras, sostuvieron que «nuestra actitud ha sido normal y hemos respetado a los trabajadores. La Ertzaintza ha estado presente en todo momento y ni ha intervenido ni nos ha llamado la atención». El colectivo defiende «una resistencia pacífica» contra el parking.

En terrenos privados «no expropiados»

El martes, los operarios comenzaron a levantar una valla perimetral que los ocupantes de las campas arrancaron el pasado sábado. Ahora, al no haber un cierre, llevar a cabo el tajo conlleva riesgos. De ahí que se suspendieron las tareas, porque hay que «separar» de la obra a las veinte personas que acampan allí, ya que desalojarles conllevaría otro proceso que tendría que instruir el propietario del solar. Y es que esta vez, los jóvenes se han instalado en «terrenos privados que no han sido expropiados», explicaron algunos vecinos. Los residentes apoyan a los concentrados porque creen que «la construcción del parking terminará con el Andra Mari rural». Plantean que servirá para que los propiertarios de los terrenos –la mayoría promotoras- construyan y lleven adelante el viejo plan de construir 8.000 viviendas en la zona.

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