«San Nicolás es una fiesta muy nuestra»

Momento delcanto en homenaje al santo. / EL CORREO
Momento delcanto en homenaje al santo. / EL CORREO

Los vecinos de Plentzia rindieron ayer tributo al patrón de los marineros durante una jornada llena de actividades y tradición

GABRIEL CUESTA PLENTZIA.

San Nicolás lleva desde tiempos inmemorables protegiendo a los marineros y vecinos de Plentzia desde lo alto de una de las fachadas de la calle Barrenkale. El patrón recibió ayer un año más la visita de los plentziarras. Una treintena se reunieron bajo su estela para realizarle una ofrenda floral, como manda la tradición cada 6 de diciembre, para pedirle que continúe extendiendo su manto protector entre los que se adentran en alta mar y los habitantes de la villa. Se trata de una fiesta entrañable, arraigada en las tradiciones de este enclave pegado al Cantábrico. El encargado de subir a lo alto el colorido ramo fue Óscar Redondo, cuya familia fue una de las propulsoras de esta festividad antaño. «Ha sido muy especial para mí. Me he acordado mucho de mis aitas cuando subía la escalera», reconoció.

Bajo el santo, el dantzari Aritz Sagarna bailó un aurresku en su honor acompañado por un txistulari. Después le siguieron canciones en tributo a San Nicolás y algún que otro irrintzi. Los cánticos en euskera continuaron durante la mañana por todo el casco histórico. Un soleado y frío día de invierno se tornó cálido gracias al resonar de las voces de los vecinos en sus calles. Mari Luz Gil afinó su garganta para participar. «Vengo a la ofrenda todos los años. Es muy emotivo porque es algo muy nuestro, de la gente del pueblo. Al final aquí nos conocemos todos», explicó.

La figura está en Barrenkale.
La figura está en Barrenkale.

Esta vecina «de toda la vida» de Plentzia repuso fuerzas con unos pintxos después de salir a cantar. La festividad, organizada por la comisión de fiestas de Plentzia, deparó actividades para todos. Los txikis también se divirtieron por la mañana. Jugaron a la sokatira, los globos y carrera de mazorcas en las diferentes gincanas. Joe Mari Fullaondo acude siempre que puede a una fiesta «muy bonita». «Nací aquí. Es algo de siempre». ¿Algún plan especial para cada San Nicolás? «¡Qué va! Voy improvisando. Voy a potear con mis amigos. Eso nunca puede faltar en ninguna fiesta», afirmó con media sonrisa. A la hora de comer, la comisión organizó un lunch gratuito para los vecinos, y la fiesta se prolongó por la tarde en el frontón municipal. Allí se celebraron alardes de danzas protagonizados por tres grupos: el local Itxas Eder, el getxotarra Itxas Argia y Aratz, de Gorliz.

Para la gente «de aquí»

«Son actividades organizadas sobre todo para que disfrute la gente de aquí. Al ser una festividad de invierno no vienen tantos turistas como en verano», afirmó Andoni Aguilera, que suspira cuando se le pregunta cuántos años lleva celebrando San Nicolás. «¡Uf! Desde txiki». Además, durante 18 años estuvo involucrado en la organización de la festividad en la comisión municipal de festejos. «Ahora la disfruto más relejado que antes. Lleva mucho trabajo montar todo», reconoció. Por la tarde, los vecinos recuperaron fuerzas con una deliciosa y caliente chocolatada. La energía la invirtieron en mover las caderas gracias a la sesión de DJ Markelin. Ya entrada la noche, el toro de fuego iluminó la villa para poner fin a San Nicolás.

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