«Sin nosotras no hay mundo»

Cientos de mujeres se agolparon en la plaza del Getxo Antzokia, durante uno de los momentos de la masiva concentración de ayer en Algorta./E. C.
Cientos de mujeres se agolparon en la plaza del Getxo Antzokia, durante uno de los momentos de la masiva concentración de ayer en Algorta. / E. C.

Las mujeres de la Margen Derecha y Uribe Kosta se echan a la calle para denunciar el machismo de la sociedad

Con el lanzamiento de fregonas, baldes y escobas, además de algún que otro pañal y una silla de ruedas. Así concluyó ayer la manifestación por el Día de la Mujer en Algorta, la más numerosa de cuantas se celebraron en los municipios de la Margen Derecha y Uribe Kosta con cerca de 2.500 asistentes, todas ellas mujeres. El lanzamiento de estos enseres del hogar fue un gesto para reclamar la igualdad de sexos y enterrar simbólicamente la absurda herencia histórica por la que las mujeres asumen los trabajos de la casa, el cuidado de los niños o el de los mayores.

Pero aunque la de Algorta era la más numerosa, el grito a favor de la igualdad de sexos en todos los ámbitos fue un clamor en cada una de las concentraciones realizadas en los municipios de este entorno . «Hoy en casa solo he colgado la toalla después de ducharme. No pienso hacer nada más». Con este espíritu acudió María Zubiaur a la concentración de Erandio. No era la única. Como ella muchas féminas reclamaban el reconocimiento del trabajo doméstico.

En Leioa cientos de personas se reunieron en la plaza del Bulevar. Muchas de ellas eran estudiantes de una parte de los centros educativos del municipio. La lectura del manifestó aprobado por los protavoces municipales en lengua castellana la realizó Ana Céspedes, presidenta de la asociación de mujeres Andrak, con más de 2.000 socias. «La huelga tiene por objeto visibilizar el impacto que tiene en nuestra sociedad el trabajo de las mujeres y exigir que éste sea reconocido. Gran parte no se contabiliza. Esto implica no solo que se subestime el valor de los bienes y la riqueza producidas en los hogares. Si tenemos en cuenta las horas dedicadas dentro y fuera del mercado de trabajo, las mujeres asumen en nuestra sociedad el 56 % del mismo, pero realizan el 74% no remunerado. Además, muchos de los empleos feminizados, ocupados principalmente por mujeres, están precarizados o forman parte de la economía sumergida en el mercado laboral», relataba Céspedes.

El machismo, de luto

De vuelta a Algorta uno de los lemas más coreados durante la multitudinaria protesta, que duró cerca de dos horas, fue «Gu barik ez dago mundurik» («Sin nosotras no hay mundo»). Al paso de la manifestación por la calle Tellagorri se escuchó el llano de un niño y una sirena de fondo. «¿Cuando llora quién se ocupa y se preocupa? ¡Las madres!», lanzó Ane, una joven de Las Arenas. Más rotunda se mostró Amaia. Como otras muchas acudió vestida de negro, con brazalete lila, como señal de que el machismo está de luto. «Tienen las horas contadas los privilegios machistas», lanzó con un punto de ironía en su tono, pero plena convicción en la mirada.

La presencia masiva de mujeres y el amplio abanico de edades de las mismas fue otro de los elementos comunes en todas las concentraciones celebradas en Uribe Kosta y la Margen Derecha. En Erandio las adolescentes denunciaron las actitudes machistas que, pese a su edad, ya sufren en sus propias carnes. «Estamos hartas de que algunos chicos nos vean como objetos sexuales o no nos consideren que somos iguales a ellos», lamentaba Patricia a sus 16 años. Sus compañeras portaban carteles en los que se podía leer «tenemos derecho a vestirnos como queremos».

En Sopela cerca de 300 mujeres acudieron a la concentración convocada por la Mancomunidad de Uribe Kosta en la plaza del Ayuntamiento. Muchos comercios cerraron 30 minutos para facilitar la asistencia de su personal al acto. En Plentzia, por su parte, cerca de medio centenar acudieron a una quedada en el Pirulí para ir todas juntas a la manifestación que por la tarde se celebró en Bilbao.

Otra cuestión común en la mayoría de concentraciones fue la escasa presencia de hombres. Rubén Cobos fue uno de los que se animó a asistir a la de Erandio. Para él la presencia puntual de varones ayer era «algo ilógico y triste». «Es un problema de todos (el machismo). Las tenemos que apoyar y paros como éste es una manera de que digan ‘basta’ para cambiar algo».

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