La magia se cuela en los comercios de Getxo

El mago, tras salir ayer de la carnicería Juan Mari, en la que realizó una actuación./PEDRO URRESTI
El mago, tras salir ayer de la carnicería Juan Mari, en la que realizó una actuación. / PEDRO URRESTI

El mago Oliver anima las compras en unos 25 establecimientos con 42 espectáculos hasta el próximo viernes

GABRIEL CUESTA GETXO.

El mago Oliver ha cambiado los escenarios por los comercios de Getxo desde el martes hasta el viernes 22. Cada día recorre seis de ellos. No hay butacas ni focos a su alrededor, sino ristras de chorizos colgados de la pared y un mostrador desde el que se ve un apetitoso y rosado picadillo. «¡Deja la libreta y elige una carta! ¿El ocho de corazones? Como en el sueño…». Y de su baraja sale esa misma, colocada por encima del resto de naipes. «Ahora es el turno del carnicero, que no le veo muy convencido». Eusebio Díez, de la Carnicería Madariaga de Algorta, donde se estrenó la iniciativa el martes, elige el cinco de picas y suelta una carcajada cuando el mago muestra que era la única boca abajo.

El mostrador se encuentra en el interior del mercado de Algorta, así que el revuelo queda fuera de la mirada de los vecinos que pasean por las calles. Pronto aparecen a la cita algunas familias que se habían enterado del espectáculo gracias a los folletos repartidos en Getxo.

Entonces Oliver comienza a rebuscar en su maletín, donde guarda entre 20 y 30 trucos que realizará en los 42 actos que programados en 25 comercios. Algunos de ellos son especiales dependiendo de la temática del local. «¿Te llamas Eneko? Sopla este pañuelo que tengo en la mano. ¿Ha desaparecido? ¡Déjame tu zapato!». Y de su interior aparece la extraviada y colorida tela. El txiki se lo pasa en grande. Lanza al aire un plástico que se convierte en una larga y negra varita, aparecen dibujos por arte de magia en un cuaderno que hace unos segundos estaba completamente en blanco… Son algunos de los trucos que componen la iniciativa ‘La magia de la Navidad llega a Getxo’, con la que Getxo Enpresa busca «dinamizar el comercio local y animar la calle».

«¿Más trabajo que el Olentzero? Uf, no sabría decirte. Es que estas fechas son muy mágicas», suspira el mago. «Es muy diferente sorprender a alguien en la calle. No es igual que estar en un escenario. Aquí es interactivo y más original». Oliver se siente cómodo en las distancias cortas porque «la magia tiene su propio lenguaje». «Busco que los niños participen activamente. Que ellos hagan magia conmigo y que no solo sean meros espectadores», afirma un mago que considera que para muchos ‘peques’ será un primer contacto con la magia.

«Alucinan»

«Ahora todo se ve a través de una pantalla. Televisión, Youtube… Los niños alucinan con verlo con sus propios ojos. Me gusta llamarlo ‘magia a dos centímetros de tu mente’. Quiero demostrar a los getxotarras que la magia está en sus manos. Es real». Oliver se despide en la carnicería de una de sus pequeñas espectadoras. Sale del mercado y se mete en un Rolls Royce verde y beis para dirigirse a su próxima destino, la clínica dental Aixerrota.

«¡Comienza el show de magia!», invita. Enfrente del local se apelotonan una treintena de niños que jugaban en el parque. Vuelven a saltar por los aires las varitas y a dibujarse de una forma inexplicable el cuaderno. Cristina Arroyo observa con una sonrisa los trucos mientras vigila a sus tres hijos. «La Navidad es la mejor fecha para algo así», asegura mientras un pañuelo multicolor desaparece de la mano de Oliver.

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