Larrabasterra se rinde a la fiesta

El objetivo de la acampada festiva, pionera en Bizkaia, es estrechar lazos entre las familias. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

La coordinadora de cuadrillas de Sopela lanza el txupin en una jornada que contó con la tradicional acampada familiar

VIRGINIA URIETA SOPELA.

Por unas fiestas «sin ataques sexistas, diversas e igualitarias en todos los sentidos y con respeto a todo el mundo». Así inauguró ayer las fiestas de Larrabasterra la coordinadora de cuadrillas de Sopela, Sopekooren, tras leer el pregón y tirar el txupin que dio comienzo a cuatro días de celebración ininterrumpida. La entidad, conformada por una veintena de personas que llevan cuatro años tratando de agrupar a los vecinos y apostando por la autonomía de las cuadrillas impregnando de vida el municipio con diferentes actividades, fueron los encargados de prender la mecha de la igualdad, una que tratarán de mantener viva y por la que apostaron también las decenas de vecinos que se dejaron caer por este populoso barrio de Sopela. Tras el cohete, los vecinos se sumaron a la kalejira que con motivos de mar y peces de gomaespuma inundó las calles de 'Larrabas', antes de la tradicional acampada. «¿Dormir? Eso es precisamente lo que no haremos», bromeaban

Jon Ander Mireto y Julen Gilisasti, vecinos de 13 años, poco antes de inaugurar la cita familiar que desde hace cuatro años se celebra y que poco se va consolidando y gana adeptos en cada edición. «Es una noche sin padres para disfrutar con los amigos, un plan estupendo. Y nos portaremos bien», decía su compañero Alain Cuevas. Lo que más les gusta a estos jóvenes es el ambiente «y que es un buen sitio para acampar», valoraban Jon Landea y Markel Pradera.

Lo de montar las tiendas -cerca de una docena- no fue tarea fácil y empezaron ya pasadas las 17.00 horas, para dejarlo todo preparado una vez comenzara la fiesta. «Con la música al lado, el bocata para la cena y el desayuno que nos preparan, no podemos pedir más... Luego a ver las estrellas», decían los chavales, que aunque participaban en esta iniciativa por primera vez, aseguraban que el año que viene repetirán. También Maider Gilisasti y Sukma Agiriano, que ultimaban los detalles de otra tienda en la que dormirían siete amigas. Aunque tuvieran que apretarse, el espacio es lo de menos: «Es la primera vez que venimos y tenemos muchas ganas, es un plan bonito», decían.

Hace ya cuatro años que la Comisión de Fiestas organiza el evento, que nació de los más pequeños. «Gracias al programa 'Ametsen Gunea' los más txikis podían dar sus ideas de lo que les gustaría hacer en fiestas, y la acampada fue una de ellas. Se lo pasan en grande. Son unas fiestas participativas, señalaba una de las promotoras, Laura De la Hoya. Gladys Camacho y Mónica González son también fieles a la cita. «Es un día en familia, nos juntamos y como hay quien viene todo los años hacemos piña, mantenemos la relación. Somos los primeros de Bizkaia en hacer algo así, ahora la idea se ha exportado a otros pueblos», explicaron orgullosas.

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