Juan Carlos, un héroe responsable

Juan Carlos Rebollar a la izquierda. De fondo, el rescate del cadáver.
Juan Carlos Rebollar a la izquierda. De fondo, el rescate del cadáver. / Juan Llaca

Conmoción en Leioa por la muerte de un vecino de la localidad tras salvar a un niño en la playa de Llanes

JOSÉ DOMÍNGUEZ BILBAO

A quienes conocían a Juan Carlos Rebollar, el vecino de Leioa de 52 años fallecido el sábado cuando rescataba a un niño en la playa asturiana de Buelna, en Llanes, todavía les cuesta encajar lo ocurrido. «Una persona atlética, que sabía nadar de sobra», razonan, aunque todos coincidan en que poco se puede hacer «ante la fuerza de un mar embravecido y con mucha resaca». Las reacciones en Colombres, una parroquia del concejo asturiano de Ribadedeva, a 160 kilómetros de Leioa, donde veraneaba el matrimonio desde hace 20 años, hilvanan un relato desgarrador, el de un héroe responsable vencido por la fatalidad.

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Amparo, amiga de la pareja, habló con Edurne, la mujer de la víctima, poco después del accidente. «Fue una auténtica pena porque se estaban dando el último baño. Su hijo Oier, que tiene su cuadrilla aquí, en Colombres quería venirse a la piscina», subraya. Fue entonces cuando saltó la alarma entre los que estaban en la cala de Buelna, un arenal sin socorristas a 5 kilómetros de Colombres. Aunque había bandera roja y estaba prohibido el baño, había varios jóvenes en peligro junto a las rocas. «El se tiró al agua y salvó a un niño, pero luego no le veían».

En un primer momento nadie se percató. Según Amparo, el propio hijo del fallecido fue el que sospechó que algo iba mal y fue corriendo donde su madre. «Aita se está ahogando», le gritó, «pero ella parecía tranquila porque le veía cerca de las rocas». Hasta que llegó «una ola grande y desapareció». Poco después su cuerpo aparecía flotando en el agua, ya sin vida, y lo rescató un helicóptero el Grupo de Rescate de Bomberos del Servicio de Emergencias del principado de Asturias.

La víctima intervino al ver a varios chicos que estaban en peligro en la zona de rocas y con bandera rojaJuan Carlos Rebollar

Juan Ignacio Castaño, gerente del bar de la piscina municipal, habló con la víctima la semana pasada por última vez: «Marchaba el martes y volvía el viernes porque trabaja en la construcción, fue uno de los que hizo la tribuna del nuevo San Mamés, y este verano se quedaba sin vacaciones».

«Volcado con su familia»

A 160 kilómetros, en Leioa, su vecina María todavía trata de sobreponerse de la tragedia. «Era una persona excepcional, y lo digo de verdad porque le conozco desde hace años, siempre implicado con todo lo que se organizaba en el barrio y, sobre todo, muy volcado en su familia, sin la que no salía de casa», subraya. Esta tarde en la parroquia de San Juan Bautista de Leioa se celebrará la misa funeral a las 19.00 horas.

Juan Carlos residía desde hace una década en la calle Sabino Arana. Amparo, amiga de la pareja, recuerda que este cambio estuvo motivado en gran medida por el proceso de adopción que concluyó con la llegada del pequeño Oier desde Colombia. «Tardaron cuatro años en completar todos los trámites y les aconsejaron disponer de una casa grande, por si crecía más la familia», explica.

«Aquella decisión les cambió la vida -asegura María-, porque se volcaron en el cuidado del pequeño». El cambio en el caso de Juan Carlos fue notorio, «porque se hizo deportista y ayudaba en todas las actividades que ha hecho el pequeño: judo, ciclismo, fútbol...». También se involucró en el mundo de la danza, en el grupo Goi Alde de Erandio. «Allí bailó Oier hasta 2015, cuando celebramos nuestro 50 aniversario», recuerda su presidenta, Sorkunde Goikouria.

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