Gorliz sirve el aperitivo de la Navidad

La cuadrilla Arangoiti fue la vencedora. José Paniagua se puso en el fogón para cocinar los 900 caracoles de Barrika. / TERRY BASTERRA
La cuadrilla Arangoiti fue la vencedora. José Paniagua se puso en el fogón para cocinar los 900 caracoles de Barrika. / TERRY BASTERRA

24 cuadrillas se miden en el concurso de caracoles con salsa vizcaína con el que desde hace 10 años se celebra la Inmaculada Concepción

TERRY BASTERRA GORLIZ. «

Es un plato típico de la Navidad en esta zona que no falta en ninguna casa durante las fiestas». Este fue el motivo por el que hace diez años se decidió que fuesen los caracoles y no otro producto el gran protagonista del concurso gastronómico que cada 8 de diciembre tiene lugar en Gorliz desde hace una década. La cita es ya una referencia en el calendario festivo del inicio del invierno en Uribe Kosta y ayer fueron 24 las cuadrillas participantes en un certamen culinario que sirve de aperitivo de las fiestas navideñas en la localidad. Unas celebraciones que tuvieron su pistoletazo de salida la noche previa con el encendido de la iluminación propia de estas fechas.

La lluvia y a las bajas temperaturas no fueron impedimento para que más de un centenar de personas de los distintos grupos participantes se reuniesen bajo la carpa instalada en la plaza de la Iglesia y preparasen allí el plato. Los primeros participantes llegaron ya incluso antes del amanecer y a las 7.30 horas ya había actividad en esta inmensa e improvisada cocina.

Entre las veteranas de la cita estaban Nekane Unzueta, Paula Zubeldia e Izaskun y Elixabete Ibarra. Ellas fueron de las personas que tomaron parte en la organización de las primeras ediciones y han participado en los diez concursos celebrados hasta la fecha. Elaboran el plato solo con productos locales.

Cogidos «uno a uno»

«Hay que prepararlos con salsa vizcaína, aunque luego cada uno tiene su toque. Nosotras seguimos la receta de las amatxus: caracoles de Gorliz recogidos uno a uno y preparados con cebolla y pimiento choricero también del pueblo», detallan. Presentaron varias cazuelas, pero todas acabaron en el congelador tras la cata del jurado. «Los hacemos ahora pero nos comemos los caracoles en navidades, así tenemos ya preparada la mitad de la comida», explicaban.

Si este grupo acumula diez años de experiencia en esta cita gastronómica el contra punto lo ponía una cuadrilla de chavales a unos metros de allí. Ellos eran los novatos de este año. «Somos siempre los más jóvenes todos los concursos gastronómicos que se hacen. Nuestra especialidad es el sukalki, pero esta vez nos hemos animado a participar también en el de caracoles», comentaba Borja Goikoetxea. Matilde Villabeitia, la abuela del otro chico del grupo y también amatxu de la actual alcaldesa, Arantza Etxebarria, supervisaba todos sus movimientos.

Nekane Unzueta, Paula Zubeldia, Izaskun y Elixabete Ibarra
Nekane Unzueta, Paula Zubeldia, Izaskun y Elixabete Ibarra / T. BASTERRA

«Les he ido indicando cómo los tienen que preparar para que en los próximos años ya sepan lo que tienen que hacer», apuntaba. Ella también se ha encargado de recopilar la materia prima desde el pasado septiembre. «He ido cogiendo de uno en uno los caracoles según iban apareciendo por el balcón de casa hasta llegar a los dos kilos que hay en la cazuela», comentaba con una sonrisa. «Para subir la media de edad del grupo» les ayudaba el expiloto del Mundial de motociclismo, el gorliztarra Herri Torrontegui.

Uno de los pucheros de mayor tamaño presentado a concurso fue el que preparó la cuadrilla Arangoiti, con cerca de 900 caracoles traídos desde Barrika. «Llevamos aquí desde las 8 de la mañana preparándolos. Solo en pochar la cebolla hemos tardado tres horas. Lo hemos hecho todo a fuego lento y estando muy encima porque hay que estar pendientes todo el rato para que te queden bien», explicaban José Paniagua e Iñaki Unibaso. Prepararon 17 raciones de este plato típico para degustar entre amigos y tampoco se olvidaron de ir picando unos pinchos acompañados por vino y caldo para entrar en calor mientras los caracoles se acercaban a su punto de elaboración perfecto. «Lo de menos es cómo quedemos en el concurso. Lo hacemos por la fiesta y por lo bien que nos lo pasamos», aseguraban. Ese buen hacer a fuego lento con Paniagua a los fogones fue reconocido por el jurado con el primer premio del concurso.

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