El Gobela, aguas «de buena calidad»

El río Gobela a su paso por Las Arenas, en Getxo. /PEdro Urresti
El río Gobela a su paso por Las Arenas, en Getxo. / PEdro Urresti

Los indicadores de URA dejan constancia de la ostensible mejora de un cauce que fue una maloliente cloaca natural

TXEMA IZAGIRRE

El Gobierno vasco mira la calidad del agua del Gobela con lupa. En la cuenca hay dos puntos de control en los que se realiza un seguimiento que es muy esperanzador, aparte de que a primera vista el agua negra de hace tres décadas se haya aclarado ostensiblemente.

Se empezaron a medir los parámetros en el año 2000 en la estación situada aguas debajo de Bolue, a la altura del polideportivo Jolaseta. Por entonces el río tenía la función de cloaca natural, desde Urduliz hasta Getxo, encargada de canalizar hacia el mar todos los desperdicios de la red de saneamiento de una gran cantidad de bloques de viviendas. Pero ha tocado a su fin aquella etapa oscura, en que el lodo negro del saneamiento se acumulaba en el fondo mientras veían como las denuncias vecinales por el hedor insoportable en los días de mucho calor. Sucedía en Romo, Antiguo Golf, Neguri, Larrañazubi o Salsidu.

Ahora los parámetros han cambiado. «Se puede decir de forma general del Gobela que ha mejorado su estado de forma significativa en los últimos años». Un portavoz de la Agencia Vasca del Agua (URA), apunta a que «a partir del año 2000-2001 la calidad del agua experimentó una mejoría notable». Y se certifica por qué sucedió: «fue debido a las obras de saneamiento y depuración de aguas residuales urbanas».

Pero aún se tardarían años para ver bajar en los gráficos a los contaminantes coliformes, acumulados por la cantidad de desechos humanos que iban directos del váter al río. Para volcar ese punto de inflexión hay que remontarse a 2008, año en que «se puede decir que el estado de la fisicoquímica del agua cumple con los objetivos de calidad», tal y como admiten desde Ura, institución en la que recalcan que «la situación de la calidad del agua es buena».

Informan de URA que los indicadores ecológicos «han ido mejorando desde el año 2000, de forma progresiva y consistente». Por ejemplo, los de peces y diatomeas (una clase de algas unicelulares) «están ya cumpliendo o en el límite del cumplimiento». Luego está «el indicador de macroinvertebrados, que aún no cumple, pero su tendencia es claramente favorable».

En cuanto a medidas para mejorar el estado de las masas de agua, queda muy poco pendiente a nivel de infraestructuras. «A diferencia de otras cuencas en el País Vasco, los vertidos aún no conectados a la red de saneamiento son muy pocos y queda poco trabajo en esta línea. La calidad del agua del Gobela así lo atestigua».

Y apuntan que lo mejor está por venir: «En cuanto a los indicadores biológicos, en el Gobela la evolución apunta a que tras la mejora de la calidad del agua estos aún no han alcanzado su techo, y que en los próximos años estaremos en una situación aún más favorable en relación con el cumplimiento de los objetivos medioambientales».

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