Fútbol a la carta para educar en valores

Más de 160 menores integran la cantera del Erandio, cuyo primer equipo milita en División de Honor. /  F. G.
Más de 160 menores integran la cantera del Erandio, cuyo primer equipo milita en División de Honor. / F. G.

La escuela de fútbol base de la S. D. Erandio Club cuenta con una novedosa metodología basada en la formación individualizada

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNA ERANDIO.

Combinar buenos hábitos alimenticios con la práctica futbolística es la mezcla que está realizando la escuela de fútbol base del Erandio, en la que más de 160 pequeños de entre 5 y 13 años se forman como personas y futbolistas. «Se está empleando una nueva metodología de trabajo que está llamando la atención de otros equipos», reconoce el coordinador de la escuela, Andrés R. Pampin, que asumió el cargo en septiembre, implantando un sistema que busca más «fomentar el desarrollo y la mejora individual que grupal».

Se trata de un cambio de filosofía, ya que «el resto de equipos «trabajan la cuestión táctica con el grupo completo. Nosotros lo hacemos con cada jugador para que vaya a evolucionando en diferentes etapas, sin saltarse ninguna». El coordinador destaca que «un conjunto gane una liga y solo mejoren tres jugadores para mí es un fracaso. Prefiero que no queden tan bien clasificados pero que mejoren los trece o catorce chavales que lo componen». Pampin colgó las botas después de 18 años jugando al fútbol y reconoce que «nunca me había picado el gusanillo de entrenar, pero empezó mi hijo a jugar en el Lagun Artea, y empecé a sacarme los títulos para embarcarme en este ilusionante proyecto». El nuevo coordinador del fútbol base blanquiazul defiende que «la escuela goza de buena salud, si bien hemos perdido jugadores debido a la incomodidad de trasladarnos hasta las instalaciones de Arteaga en autobús por el mal estado de Ategorri». Si las instalaciones reuniesen las condiciones adecuadaS, «podríamos ampliar mucho más el número de chavales», asegura.

Seguimiento

El seguimiento de cada jugador es exhaustivo. «Realizo estadísticas individuales de cada uno de los niños hasta con treinta parámetros». Cuando arranca el curso se realiza una primera evaluación de cada alumno, y luego otra en abril para comprobar su evolución. El fomento de los buenos hábitos alimenticios es otra de las 'patas' de este proyecto deportivo-formativo. Así, todos los jugadores están «obligados a comer fruta después de cada partido». También los padres tienen un papel fundamental a la hora de formar a la cantera del Erandio. Además, «se les exprime mucho en los entrenamientos para que aprendan disciplina, esfuerzo, convivencia, compañerismo o autonomía personal». Y les «obligamos a aplaudir tanto a nuestro equipo como al rival y a los árbitros nóveles». Pampin defiende que «si no creas estos hábitos desde pequeños luego suceden incidentes».

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