«Existe un miedo infundado a las enfermedades mentales»

Arana, durante la gala de entrega de premios que se celebró en Romo. /  BORJA AGUDO
Arana, durante la gala de entrega de premios que se celebró en Romo. / BORJA AGUDO

El Ayuntamiento de Getxo reconoce con el premio de voluntario del año a Luis María Arana, que colabora con la Fundación Argia

TXEMA IZAGIRRE GETXO.

Si Argia es luz, Luis María Arana es brillante. A él le ha correspondido el premio al voluntario del año que se concede en Getxo, pero este hombre de 52 años nacido en Basauri y afincado en Llodio elude cualquier atisbo de personalismo para lanzar que lo que le han entregado es un galardón grupal. «Creo que el premio es para todos mis compañeros, no para mí. Se lo merecen porque somos usuarios y voluntarios de la Fundación Argia que estamos en el centro. Somos personas con una problemática mental que tenemos tratamiento en el centro de los Trinitarios», aclara.

Arana rompe barreras psicológicas, unas de las más complicadas. Reivindica que estas personas son como el resto. «Tenemos sentimientos, lógica, razonamiento, sentido del humor... Exiten un miedo infundado en la mayoría de las personas hacia quienes tienen una enfermedad mental». Arana sostiene que «como el resto del mundo, tenemos nuestro lado malo y nuestro lado bueno, pero el sensacionalismo de los medios de comunicación sólo se fija en los casos en que se provoca un daño a los demás. Y nosotros no hacemos daño a nadie. Al contrario, tratamos de ayudar».

En su caso, empezó en Argia hace 25 años. Cuando aquello «tenía 26 para hacer 27. Todo fue porque vislumbré que yo tenía un problema. Me pasaba lo que a la mayoría, que no reconocemos el problema que tenemos», admite. Y a partir de ahí se dedicó a mejorar y a ayudar a los demás, que es lo que le satisface. Luego está este 'feedback' que le reporta llegar al centro de la Fundación Argia y estar con sus compañeros. Reconoce que él es «muy sociable» y ensalza la labor de los profesionales. «Aquí son muy cercanos, hasta te hablan fuera de los despachos, pero mis compañeros me aportan mucho. Ellos me ayudan y yo les ayudo». Unos y otros se alimentan mutuamente de satisfacción.

La asociación local Zabalketa fue galardonada en la categoría de mejor ONG

Esquizofrénico y bipolar

Arana se siente feliz como voluntario. «Soy una persona que quiere trabajar, ser útil, ayudar a los demás y que los demás me ayuden». Reconoce que el efecto es muy positivo para todos ellos y para quienes ayudan. Aparte de dar charlas hasta en centros escolares para eliminar barreras y concienciar a la población sobre las personas con una problemática mental, Arana participa en actividades diversas que van desde la limpieza a salidas, ayudas solidarias y más. Un abanico de actividades con las que se siente encantado y por las que se desplaza de Llodio a Getxo «casi todos los días».

«Soy esquizoafectivo y bipolar. ¿Qué es eso? Cuando caigo enfermo me pongo muy eufórico y cuando se me pasa la euforia entro en una depresión muy fuerte; apenas hablo. Te metes en un círculo vicioso de negatividad». Pero Arana sólo se causaba mal a sí mismo cada vez que le pasaba. Ahora está mucho mejor este hombre, que aparte de envidiable por su entrega es voluntario de vocación: «Me ofrezco a todo lo que se puede hacer», indica. Y encantado, porque es una persona positiva, con asertividad y empatía. Sonríe con mucha frecuencia y le gusta provocar sonrisas. «Hay que reírse de la vida y de uno mismo. No de los demás, sino con los demás», matiza.

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