Erandio inicia los trámites para el cierre del gaztetxe Kalezulo

El gaztetxe está situado en un callejón perpendicular a la ría, en las afueras de Altzaga . / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

La Gazte Asanblada se manifestará esta tarde en Altzaga. Acusan al gobierno de «mentir» para clausurarlo «por iniciativa propia»

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNA ERANDIO.

Las autoridades municipales de Erandio ya han comenzado a entregar a los propietarios del local, ocupantes y vecinos el decreto de cierre del gaztetxe 'Kalezulo', que permanece abierto desde hace seis años, cuando un grupo de jóvenes ocuparon el antiguo pabellón industrial de la firma Indumon, situado en un callejón de José Luis Goyoaga, a las afueras del barrio de Altzaga. El Consistorio ha abierto un plazo para presentar alegaciones, que de ser resueltas de forma desfavorable para los jóvenes, implicarán un aviso para que saquen del local todas sus propiedades antes de clausurar definitivamente las puertas de este espacio alternativo. Los argumentos esgrimidos por el equipo de gobierno para decretar el cierre de Kalezulo se basan en un informe técnico que confirmó que «no cuenta con la preceptiva licencia de actividad» y que el suelo en el que se asienta «está potencialmente contaminado» según el inventario del Gobierno vasco. Además, el documento alerta del «alto riesgo de incendio así como de la falta de seguridad de las personas en caso de catástrofe». Los representantes municipales también alegaron quejas vecinales como motivo de peso para tomar medidas.

Las primeras reacciones en contra del cierre llegaron de la Gazte Asanblada. Han convocado una manifestación a las 19.30 horas de hoy para denunciar esta situación. La marcha partirá de la plaza frente a la casa consistorial para recorrer diversas calles de la localidad en defensa de un espacio que nació para «dar una respuesta a la falta de oferta para los jóvenes que había en el pueblo».

«Afán de venganza»

El colectivo acusa al Ayuntamiento de «mentir en todos sus argumentos para justificar un cierre que realiza por iniciativa propia» y sostiene que su actitud siempre fue «totalmente destructiva con el gaztetxe desde su apertura, con intentos de desalojo y seguimientos por parte de la Policía Local». Los jóvenes sostienen que el equipo de gobierno no desea la supervivencia de este proyecto, ya que «les da miedo la juventud organizada y crítica» y negaron que produzcan molestias a los vecinos. «Siempre hemos cuidado la relación con ellos», dijeron. También EH Bildu calificó de «inconcebible que una decisión de este calibre» se anunciara a la prensa «sin hacerlo previamente a las personas interesadas y sin tener aún preparado entonces el decreto de clausura».

Una actitud que «demuestra por sí sola, la prepotencia y soberbia con la que actúan los regidores municipales, que lejos de intentar buscar una solución mediante el diálogo funcionan a golpe de decretazo», defendió la coalición soberanista, que aseguró que «no es la primera vez que tratan de clausurar el gaztetxe». Se trata, sospechan, de una decisión guiada por «un afán de venganza» por el apoyo dado por la Gazte Asanblada a la plataforma Tartanga Berdea. «Es un lugar puesto en la diana por razones que, sin ninguna duda, van más allá de las estrictamente urbanísticas», dijeron. Además, resaltaron que en el expediente municipal «aparecen quejas de algún vecino hasta el año 2014. A partir de esa fecha han disminuido radicalmente y tan sólo se contabilizan una o dos al año en actividades muy puntuales», defendieron.

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