Erandio impone otra ley en el mercadillo

Dos vecinas realizan sus compras en el tradicional baratillo de los lunes. / PEDRO URRESTI

El pleno da luz verde a una normativa reguladora de la venta ambulante en la que se han incorporado alegaciones de los afectados

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNA ERANDIO.

Erandio ya cuenta con la herramienta adecuada para regular la venta ambulante a pie de calle en la localidad, tanto en los tradicionales mercadillos semanales como en ferias o en fiestas patronales. El pleno aprobó ayer definitivamente la ordenanza municipal que afecta a este tipo de actividades con el apoyo de PNV y PSE, socios en el equipo de Gobierno, y la abstención de la oposición integrada por Ganemos Erandio, EH Bildu, PP y el concejal no adscrito, Rafael Vaquero.

La nueva normativa trata de imponer cierto orden en el funcionamiento y en la estética de los baratillos, que hasta ahora se regían por una normativa aprobada hace 22 años, que se había quedado anticuada y que el propio Ararteko instó a modificar para que se estableciera un reparto más justo de los permisos de venta, ya que las mismas familias copan los mismos puestos desde hace muchos años. Además de regular el acceso a las licencias, la ordenanza también impone un control sobre las autorizaciones.

El texto definitivo cuenta con algunas modificaciones respecto al borrador aprobado inicialmente, al estimar por completo o parcialmente cinco de las diecisiete alegaciones presentadas tanto por particulares como por la Asociación de Vendedores Ambulantes de Bizkaia. Uno de los cambios más importantes radicará en el punto que permitía levantar de manera inmediata un puesto cuando no exponga de forma visible la autorización municipal o la tarjeta identificativa. Ahora el titular podrá acreditar que cuenta con los citados permisos pese a no tenerlos a la vista antes que actúen los encargados de hacer cumplir la normativa, la Policía Municipal. También se modifica el plazo de vigencia de las autorizaciones que, en un principio, se establecía un periodo máximo de cuatro años. El nuevo texto señala que el periodo, en todo caso, no será inferior a ese plazo.

Por el contrario, se han desestimado peticiones como que la cobertura de toldos impermeables se exija solo para los puestos que vendan alimentos. También se rechaza la propuesta de que en los mercadillos periódicos las reclamaciones se atiendan en el mismo puesto, al considerar las autoridades municipales que en la tarjeta identificativa y en los comprobantes de venta deberá constar una dirección donde se atienda cualquier queja de los consumidores.

Experiencia

Por otro lado se mantendrá el conocimiento de euskera como uno de los baremos a tener en cuenta a la hora de conceder licencias para la venta ambulante. El concejal de Salud y Consumo, Jorge González, destacó durante la aprobación inicial de la ordenanza que este requisito se «aplicará con sentido común, dependiendo cada caso». Pero el «derecho al trabajo prevalecerá sobre otros requisitos, nadie se va a quedar sin poder realizar su trabajo por no saber este idioma» como podía ser el caso de los vendedores de los mercadillos, dijo. También se podrán transmitir las autorizaciones por el tiempo que reste hasta alcanzar el periodo máximo de vigencia. Los nuevos beneficiarios podrán ser ascendientes y descendientes de primer grado, el cónyuge o pareja de hecho, y los empleados que acrediten un mínimo de un año de antigüedad en el ejercicio de la actividad.

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