«Nos enjuician por defender la tierra de forma pacífica y con respeto»

Los manifestantes en el exterior de los juzgados./PEDRO URRESTI
Los manifestantes en el exterior de los juzgados. / PEDRO URRESTI

Tres integrantes del colectivo Tosu Betirako declaran acusados de coacción por frenar las obras del aparcamiento de Ibarbengoa

TXEMA IZAGIRRE

El juicio a los tres jóvenes de Tosu Betirako, acusados de coacciones por impedir el desarrollo normal de las obras del parking de Ibarbengoa, ha quedado visto para sentencia y se calcula que el veredicto de la jueza se conocerá en el plazo de unos 15 días, tras la vista celebrada ayer. «Ganaremos el juicio por coacciones, porque esto no es normal», lanzó uno de los acusados a la salida de la vista, para añadir que «esto no es normal. Nos enjuician por defender la tierra», valoró refiriéndose al espacio rural que defienden, «cuando lo hemos hecho siempre de forma pacífica y con todo el respeto».

Este joven era uno de los dos que se colocaron delante de la excavadora para impedir que siguiera con los trabajos, mientras que sobre otro pesaba la misma acusación porque se encadenó en el terreno. Eso fue después de una manifestación tras la que algunas personas fueron a Tosu para romper la endeble valla con la que cerraron la zona de obras en primera instancia. Eso obligó al Gobierno vasco a ocupar otros terrenos anexos y adjudicar los trabajos para instalar la valla rígida que hay en la actualidad, con base de hormigón.

«Creo que no les condenarán porque podían haber seguido con las obras en otro punto», explicó su abogado defensor. El letrado explicó que los daños calculados por la concesionaria de las obras ascienden a «690 euros. Además, el perjudicado ha sido un trabajador que no ha comparecido en el juicio, y no la empresa», precisó. Por ese motivo, a la salida de los juzgados de Getxo se respiraba cierta satisfacción por la marcha de la vista.

Concentración de apoyo

En apoyo a estos tres integrantes del colectivo acudieron 22 personas que se concentraron frente a la sede judicial con una pancarta en la que se podía leer ‘Lurra babestea ez da delitua’ (‘No es delito defender la tierra, por espacio natural’). Y es que en la plataforma están convencidos de la construcción del aparcamiento soterrado de 304 plazas será el punto de inflexión para acabar con el último reducto rural de Andra Mari.

Su puesta en marcha facilitará abrir la estación de Ibarbengoa, terminada hace años, pero que no ha entrado en servicio, y elevará la presión sobre los terrenos próximos para arrancar con la edificación y volverá a renacer la posibilidad de hacer realidad un parque científico y tecnológico, apoyado por el PNV, que quedó aparcado la pasada legislatura. Actualmente en este entorno solo hay una decena de casas y chalés.

En Tosu Betirako cuentan con apoyos, como el de la plataforma de vecinos Auzokideok, que ayer les mostró todo su respaldo. Íñigo Elortegi, portavoz de ese colectivo, denunció «son muchos los perjuicios que supone esa obra en su totalidad. Suciedad, desperfectos con roturas de tuberías, molestias a los vecinos o ruidos». Pero Elortegi también se quiso referir a las acusaciones judiciales. «No tiene sentido multar a personas que están intentando llamar la atención sobre las nefastas consecuencias que va a tener ese aparcamiento», defendió el portavoz vecinal.

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