«Hacer de Dios es complicado. No puedo ni reírme»

Los mayores diseñaron sus propios disfraces. / MANU CECILIO
Los mayores diseñaron sus propios disfraces. / MANU CECILIO

Una treintena de mayores escenificaron ayer un belén viviente solidario en la residencia Barrika Barri

TERRY BASTERRA BARRIKA.

Mes y medio de preparación, dos semanas de elaboración de vestuarios y decorado, 35 actores, unas horas de ensayo y una recreación del nacimiento de Jesús que ha llenado de ilusión a los cerca de 150 mayores de las residencias Barrika Barri y Kirikiño, en el barrio bilbaíno de Santutxu. Porque lo que buscan los terapeutas de estos centros no es que la representación salga perfecta. El objetivo es otro. Hacer que estos residentes salgan de su rutina, sientan que su participación es importante, disfruten de estas fechas de una manera diferente y sorprendan a sus familiares representado papeles como el de la Virgen María, los pastores, los Reyes Magos o el mismo Dios, que también estaba ayer en el Belén Viviente de Barrika. Lo encarnaba la bilbaína Trini Moro, quien se encogía de hombros antes de la función.

«Hacer de Dios es complicado. Hay que ser respetuosa. No puedo ni reírme», sostenía con el rostro serio pero con una mirada cómplice. Ella, en el papel del Creador, era la responsable de dirigir a los ángeles en sus cánticos celestiales para celebrar el nacimiento de Jesús. Allí, en el portal del Belén, estaba la Virgen María, interpretada por Libe San Sebastián. Había llegado a este cobertizo en un peculiar burro de cartón para dar a luz al Niño. Antes de comenzar a interpretar su papel se mostraba tranquila. «Llevo dos semanas preparándome, pero es fácil, no tengo que decir nada», explicaba esta algorteña que ya tenía experiencia en este tipo de representaciones. El año anterior participó en la que se hizo en la residencia de Santutxu. Para los terapeutas y profesionales que trabajan en estos dos centros el de ayer era un día de tremenda actividad, pero también de satisfacción . «Da igual que salga todo bien o no. Lo importante es que compartan la experiencia con sus familias, porque se implican también sus seres queridos», detallaba Raquel Rodríguez.

Emoción

Esta trabajadora destacaba que durante el ensayo, unas horas antes de la función principal, alguna de las participantes se había emocionado. «Para esta generación la Navidad es muy importante. Es una época emotiva en la que recuerdan a sus seres queridos. Pero al hacerles participar en un belén viviente la viven de una manera distinta, porque la mayoría de ellos no se ha visto en una de estas nunca. Lo de tener que hacer de pastorcillo o de Rey Mago es cosa de la gente joven. En su época no se hacía», explicó.

Todas las personas internas que quisieron participar en la función pudieron hacerlo. «A los que han tenido ganas les hemos buscado un papel. El objetivo es que vean que ellos pueden disfrutar de estas fechas de forma activa», aseguró la terapeuta. «Estas actividades que organizan, al igual que la gente que trabaja aquí, consiguen que los mayores se adapten a estos nuevos lugares cuando vienen aquí a vivir, que es algo que no es fácil para ellos», valoraba ayer Alfonso Román, hijo de una de las residentes de Kirikiño que actuó en Barrika. Él, como otros muchos familiares, había acudido a divertirse con esta función hecha por mayores llenos de ilusión y de ganas de participar y disfrutar.

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