Denuncian la tala indebida de un chopo centenario en una obra de Getxo

Los agentes acudieron a la zona tras recibir el aviso de la vecina. / TXEMA IZAGIRRE

El árbol formaba parte del jardín de una mujer que acordó su protección con el Ayuntamiento. La Policía impidió el corte de otros tres ejemplares

TXEMA IZAGIRRE

Queda en pie un chopo centenario menos en Getxo después de que los operarios talaran uno ayer por la mañana para malestar de los vecinos de Iturribarri, una zona de Getxo en la que realizan obras de urbanización para construir cientos de viviendas. María Altuna, una mujer que creía haber garantizado la supervivencia del árbol que formó parte de su jardín mediante un acuerdo firmado con el Ayuntamiento, denunció los hechos y la Policía Municipal, al ver que la razón le acompañaba, paralizó la tala de otros tres árboles cercanos tras comprobar los hechos ‘in situ’.

El despertar de Altuna fue horrible. Esta vecina de la calle Arene, a la que afectan de lleno las obras de urbanización de este polígono de La Humedad, se sobresaltó por un ruido infernal junto a su casa. «He saltado de la cama a las ocho de la mañana», explicó. Y fue para ver algo terrible. Al salir al exterior era tarde ya, porque unos operarios que trabajan en las obras de urbanización ya habían cortado parte del tronco del viejo chopo para derribarlo hacia un lado. «Era un árbol elegante, precioso». Altuna estaba encantada con él. Incluso sus niños jugaban allí a veces.

Pero cuando se puso en marcha el polígono de Iturribarri para construir viviendas empezaron a torcerse muchas cosas. Primero le avisaron que le expropiarían parte del terreno, aunque esta mujer recuerda que «nunca vino un técnico ni nadie a decirnos la parte de la parcela que nos iban a expropiar». Así que esta vecina entró en un angustioso proceso negociador en el que dejó claro su interés por ese ejemplar. «Una de las cosas que conseguí firmar con la expropiación es que dejaran el chopo, que estaba en perfectas condiciones». Hasta los técnicos que lo analizaron concluyeron que estaba sano, según explica. Así que el proceso se cerró el 22 de abril de 2016, cuando ambas partes estamparon la rúbrica.

Pero ayer por la mañana todo se truncó. «Cuando salí de casa para ver lo que pasaba ya le habían cortado las dos cuñas para derribarlo. No se podía hacer nada». Defendió la mujer que los operarios lo hicieron «sin disponer de orden escrita». Así que llamó a la Policía Municipal, que paró la tala e impidió que se llevasen por delante otros tres árboles cercanos.

«Ni la firma ni la palabra»

«En este Ayuntamiento no vale ni la firma ni la palabra. Lo que me indigna es que lo hayan talado después de dos años luchando por esto; y que lo hagan de malas formas y sin avisar», protestó. Altuna no entiende cómo un particular tiene que pedir permisos expresos por escrito para derribar un ejemplar a la Administración, mientras «un Ayuntamiento se salta a la torera lo que ha firmado y tala un ejemplar centenario y sano. Te asusta sentirte tan desprotegida».

Ahora la imagen frente a su casa ha cambiado. Ya no está ese árbol que «por su belleza era como de un cuadro». Ante lo sucedido, esta vecina advirtió que interpondrá «una demanda: Haré todo lo que esté en mi mano». Reconoció que sentía «rabia» por lo sucedido, porque «es un palo, es muy triste». Esta mujer no entiende «por qué se empeñan en derribar árboles centenarios y plantar palitos en su lugar, que tardan muchos años en hacerse grandes y hacer sombra». «Es un despropósito y un disparate», criticó Kike Prada. El concejal de Guk, quiso «denunciar y alertar a los vecinos de que estamos ante un Ayuntamiento incapaz de cumplir los acuerdos con sus vecinos. Ayer violó el pacto escrito y firmado con una orden dada de palabra por un técnico».

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