Comienza el derribo de los 66 pisos con daños estructurales de Erandio

Dos afectados frente al inmueble de la calle Antón Fernández 1, el primero que derribarán. /Pedro Urresti
Dos afectados frente al inmueble de la calle Antón Fernández 1, el primero que derribarán. / Pedro Urresti

Los primeros desalojos se realizaron en 2007. Tras la construcción de las nuevas casas las familias afectadas regresarán al barrio de Altzaga

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNA

Más de diez años después de que se detectasen los primeros daños estructurales en cinco edificios de viviendas del barrio erandiotarra de Altzaga, hoy arranca la demolición de estos inmuebles en los que residían 66 familias. La intervención será compleja y la contrata deberá actuar con sumo cuidado para no generar otros daños a las construcciones cercanas. El siguiente paso: iniciar la edificación en este mismo espacio situado en el centro del pueblo de los 113 pisos que serán ocupados por los desalojados.

La demolición comienza esta misma mañana. Lo va a hacer por el número 1 de la calle Antón Fernández, el primero que sufrió grietas. En él residían 15 familias que fueron las últimas desalojadas, en 2015. A continuación proseguirá la demolición de las viviendas de la manzana formada por los números 7 y 9 de Vega de Altzaga, 4 de la plaza de San Agustín y 1 de la calle Ibarrondo. En ellas residían otras 51 familias que tuvieron que dejar sus pisos en 2007. Todos los afectados viven, desde entonces, en casas de familiares o de alquiler, después de que una excavación cercana realizada por una promotora generase las grietas que afectaron a sus inmuebles.

«Siento tranquilidad después de doce años y cientos de reuniones vecinales, con abogados y el Ayuntamiento», explica uno de los afectados de la calle Anton Fernández, Jon Iñaki Rodríguez. Su vecino, José Manuel Llamazares, añade que «ahora vemos que se hace realidad algo por lo que tanto hemos luchado».

«Necesitamos ver que lo acordado se hace realidad y las máquinas comienzan a trabajar» Los afectados

El calvario de los residentes en este inmueble de cinco plantas comenzó antes que el del resto de los afectados. De inmediato se pusieron en contacto con las autoridades. Cuando comenzaron a aparecer en el resto de portales damnificados, el Consistorio se involucró en la búsqueda de una solución. «Todos hemos vivido la misma chapuza con diferentes realidades», asegura Llamazares. Ahora miran al futuro con la confianza de habitar sus nuevos pisos. «Esperemos que sea en dos años. Necesitamos ver que lo acordado se hace realidad y ver máquinas trabajando», concluyó.

El alcalde, Joseba Goikouria, reconoció que «ha pasado mucho tiempo para dar una solución definitiva a los afectados, pero los derribos son el principio del fin de esta problemática. Agradeció a los vecinos que han sabido aguantar y, también, el acompañamiento de Azpiegiturak, la sociedad foral que asumió la demolición de los edificios y la construcción de 113 para realojarles. Fue adjudicada a Construcciones Murias. A cambio se quedará con un terreno que era municipal de 20.000 metros cuadrados junto al polideportivo de Altzaga donde podrá edificar hasta 400 pisos, tasados y de Protección Oficial.

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