Comerciantes del centro de Algorta se quejan del descenso de las ventas por las obras

Las obras pretenden renovar todos los servicios subterráneos y embellecer la arteria. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
Las obras pretenden renovar todos los servicios subterráneos y embellecer la arteria. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

Alertan del «retraso» del tajo en la avenida principal y de que el colapso de tráfico, el ruido y la falta de espacio ahuyenta a los clientes

TXEMA IZAGIRRE GETXO.

Los comerciantes de Algortako Etorbidea, inmersa en obras de remodelación, están preocupados por el descenso de las ventas. Culpan al retraso que registra el tajo, al colapso de tráfico en horas punta y a la reducción de plazas de aparcamiento, además de a la demora del encendido de la iluminación navideña, cuyo coste íntegro asumirá el Ayuntamiento, y que se ha programado para el lunes.

Las tareas se realizan para renovar las redes de abastecimiento, el saneamiento y alumbrado, además de para instalar contenedores soterrados. «Es un claro perjuicio para los comerciantes que se retrase el encendido de la iluminación, que debería haber estado para este puente. Pero, sobre todo, el centro de Algorta está colapsado por las obras que se retrasan. Tenían que haber calculado los tiempos para que no se hiciesen las tareas en navidades», lanza el portavoz del PP, Eduardo Andrade. Una valla colocada a uno de los lados de Algortako Etorbidea estrecha el paso a los peatones, mientras los operarios están metidos de lleno en sus tareas.

«Por aquí pasaba mucha gente que ahora prefiere no pasar», dice Maite Calderón. Uno de los ganchos de 'Amara', su tienda de moda y complementos, es un escaparate que ahora pasa desapercibido. «Las ventas han bajado más del 20% respecto a la misma época del año pasado. La campaña de Navidad es muy importante. Y nos la están fastidiando de una forma tremenda», asegura. Su versión coincide con la de Nerea López, que regenta 'Mía', otra tienda cercana dedicada a la moda. «La fecha escogida para empezar las obras ha sido muy mala. Y esto no tiene pinta de terminar pronto. En Navidad seguirán aquí las máquinas», augura la joven. En la zona de la calle en la que se sitúan los números pares se puede ver, además de la valla, un enorme agujero abierto para colocar contenedores soterrados, aparte de material apilado en antiguas parcelas de aparcamiento.

El gobierno local asegura que la zona estará «transitable» para Navidad y pide «comprensión»

«Hecho un Cristo»

Ante semejante panorama, López está convencida de que «mucha gente no pasa por aquí por las obras. Prefieren irse por las calles peatonales». Los viandantes esquivan la zona porque «hay ruido y polvo. Noviembre ha sido peor que el del año pasado; peor incluso que enero y febrero», proclaman las peluqueras de 'Mahiko'. A otros negocios les ha afectado menos, como al 'Natur House'. Nerea Collado explica que «vamos para dos meses de obras y ni siquiera limpian la calle».

A esta mujer le han «quemado el cristal del escaparate al cortar el hierro». Las chispas que suelta la amoladora se lo han erosionado. El algorteño Javi Fernández, que reside en las inmediaciones, asegura que «todos los días procuro evitar el pasar por allí porque está de pena. Cuando llueve no cabe más que una persona con paraguas y encima te pones perdido. Así que no es de extrañar que afecte a los comercios y bares. Esto está hecho un Cristo». Mientras, fuentes municipales explicaron que «estamos procurando molestar lo menos posible y el tramo en el que se interviene debe de estar razonablemente transitable para Navidad». La transformación que se realiza exige «comprensión y sacrificio de todos», pidieron desde el equipo de gobierno.

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