Los campings de Sopela y Gorliz cierran una buena temporada pese al mal tiempo

Dos matrimonios posan en el exterior de su caravana el pasado agosto en el camping de Sopela .
Dos matrimonios posan en el exterior de su caravana el pasado agosto en el camping de Sopela . / B. Agudo

Aunque las nubes acortaron la estancia media de sus clientes, las instalaciones dejan atrás julio y agosto casi al completo

TXEMA IZAGIRRE GETXO.

Las cifras de visitantes se incrementan cada año en Bizkaia y en Uribe Kosta y los campings de la comarca no constituyen una excepción. Prueba de ello es que las instalaciones de Sopela y Gorliz, ambas junto a la playa y en plena naturaleza, han aguantado el tirón para cerrar «una buena temporada». Que el sol haya aparecido con cuentagotas ha acortado la estancias de los campistas, que se fueron a buscar los cielos despejados a otro lado, pero esto no ha sido óbice para que se igualasen las cifras de asistentes del pasado año.

Dentro del mercado emisor nacional, los catalanes son quienes acuden en mayor número a Bizkaia, mientras que los franceses siguen siendo los turistas extranjeros más numerosos. Otra cuestión es que las familias que frecuentan estas instalaciones vienen cada vez mejor equipadas porque buscan la comodidad.

El arranque del verano ha sido muy parecido en ambos campings. Junio ha empezado con asistencias que han ido aumentando de forma paulatina para firmar un julio y un agosto rozando el lleno o colgando el cartel de completo.

Como el pasado verano

«Ha habido entre 20 ó 30 días que el camping ha estado completo, pero ha habido unas 550 personas durante todo julio y agosto», explicaron desde las instalaciones de Arrien, en Gorliz. Allí la capacidad máxima es de 600 personas. «El turismo se ha regularizado en Bizkaia», sentenció Gorka Amezaga, responsible del camping de Sopelana. La provincia se ha hecho un nombre. Además, el atractivo de Uribe Kosta cala entre los foráneos y las estancias han sido más cortas este año, sin que ello repercuta en la ocupación. Y es que no suele ser muy común encontrar destinos en plena costa y a escasos minutos en coche de Bilbao, una de las capitales europeas de moda.

«El factor tiempo hace que la gente se sienta más a gusto y alargue su estancia, pero a pesar de ello este año ha sido tan bueno como el anterior», comentó. Las parcelas disponibles en Sopela tienen una capacidad aproximada para 600 personas, a lo que hay que sumarle 7 bungalows. El turismo que llega a estas instalaciones es familiar. Los catalanes encabezan la lista de visitantes nacionales, seguidos por los madrileños. El tirón de la película ‘8 apellidos vascos’ o de la serie televisiva protagonizada por vascos y andaluces ha hecho apreciable el incremento de turistas de ese origen, según Amezaga.

Desde el extranjero, y al igual que sucede en el resto de alojamientos, quienes más recalan en los dos campings de la comarca son los franceses, un país con una gran tradición campista. Lo que sí queda patente es la evolución de los campistas respecto unas décadas atrás. «Hace unos 30 años la gente venía más en tienda de campaña, mientras que hoy en día vienen mejor equipados. Se ven más autocaravanas. La gente busca la comodidad para disfrutar toda la familia», concluye Amezaga.

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