Barrika da el último paso para regularizar los chalés de Muriola

La zona deberá ser restaurada medioambientalmente.
La zona deberá ser restaurada medioambientalmente. / PEDRO URRESTI

El pleno aprueba las correcciones impuestas por la Diputación para modificar sus normas urbanísticas y que pasen a ser «disconformes con el planeamiento»

VIRGINIA URIETA BARRIKA.

El Ayuntamiento de Barrika aprobó ayer por unanimidad en un pleno extraordinario las correciones necesarias impuestas por la Diputación en el documento de la modificación puntual de normas subsidiarias de Barrika en la zona de Muriola-Barrikabaso. La Administración foral ya había aprobado el texto el pasado mayo, aunque ordenó al Consistorio realizar algunas puntualizaciones, como la aportación de información gráfica relativa a la titularidad pública o privada de los suelos.

El trámite aprobado ayer supone el último paso para regulizar los chalés que fueron ilegalizados por una sentencia del Supremo de 2009, que anuló las recalificaciones que se hicieron en esta zona de especial protección paisajística para construir una urbanización de lujo y una docena de VPO. Cuando llegó la sentencia, después de una de las batallas más largas de la historia del ecologismo español, 14 chalés ya estaban construidos y habitados y se quedaron en un limbo legal. Los conservacionistas de Txipio Bai iniciaron entonces negociaciones con los partidos políticos y solicitaron que blindaran la zona al ladrillo, su recuperación medioambiental y que las viviendas quedaran disconformes con el planeamiento, una fórmula a la que en un principio se resistieron los responsables municipales, con los que trataron de firmar un convenio sin éxito. Después de años durante los que denunciaron «maniobras para legalizar lo ilegalizable», toda la Corporación acordó en noviembre de 2015 aprobar la modificación urbanística, asumiendo la solución que ellos planteaban. El cambio impulsado por el propio Consistorio al que la Diputación exigió correcciones ya es definitivo, y convierte, precisamente, el terreno en no urbanizable y garantiza la permanencia de las viviendas, que quedan clasificadas como disconformes con el planeamiento.

Cédula de habitabilidad

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En la zona no se podrá construir más y deberá ser restaurada. Ahora, los vecinos podrán adquirir la cédula de habitabilidad, solicitar la recepción de las obras, regularizar los suministros y vender o alquilar sus viviendas con garantías.

Los ecologistas también exigen un plan de recuperación medioambiental en este espacio, algo que el propio Ayuntamiento contempla en su plan de inversiones entre este año y 2019. El grupo municipal de EH Bildu, a través de su portavoz Asier García,recordó la importancia de la recuperación de una zona en la que las rotondas no llevan a ningún sitio y las aceras conducen a parcelas deshabitadas en las que nunca se podrá construir. «Este tema se podía haber arreglado años antes mediante el convenio y de una manera más rápida, pero lo importante es que finalmente ha sido aprobado», valoró ayer Asier García, portavoz de la agrupación.

Otra de las peticiones de los ecologistas de Txipio Bai cuando ganaron el proceso era que se depuraran responsabilidades políticas y que los cargos que apoyaron las recalificaciones fueran quienes abonaran los perjuicios que se iban a provocar en el erario público. Los tribunales condenaron recientemente a la Diputación y al Ayuntamiento a pagar 1,5 millones a las promotoras que iniciaron la urbanización en concepto de daños por los gastos que realizaron en los terrenos recalificados de forma irregular. Al Ayuntamiento, de apenas 1.500 vecinos, le corresponde la mitad, lo que ahogará su capacidad inversora durante los próximos ocho años.

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