Erandio decreta el cierre del gaztetxe Kalezulo de Altzaga

Imagen de archivo de la entrada al gaztetxe, en un callejón que desemboca en la ría.
Imagen de archivo de la entrada al gaztetxe, en un callejón que desemboca en la ría. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

El gobierno local basa su decisión en un informe que recomienda su clausura por carecer de permiso y presentar riesgo de incendio

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNA ERANDIO.

El gaztetxe Kalezulo de Erandio podría pasar pronto a la historia después de cinco años de funcionamiento, desde que un grupo de jóvenes lo ocupara para organizar allí actividades. El Ayuntamiento decretó ayer el cese de las mismas, que se desarrollan en el antiguo pabellón industrial de la firma Indumon, en la calle Jose Luis Goyoaga de Altzaga, en las afueras del barrio. Los jóvenes del gaztetxe no habían sido notificados ayer del decreto, según fuentes cercanas a la Gazte Asanblada. «Hasta donde conocemos, ocupan estos locales sin consentimiento del propietario», expusieron las autoridades locales, que solicitaron a la arquitecta municipal un informe técnico que ha determinado que el gaztetxe «no cuenta con la preceptiva licencia de actividad» y que el suelo en el que se asienta, «alterado por los chavales mediante excavación, está potencialmente contaminado, según el inventario del Gobierno vasco».

El solar «no se ha limpiado, por lo que la actividad que se desarrolle allí puede entrañar peligro». Sus ocupantes, dijeron fuentes municipales, «han manipulado uralita altamente contaminante y han unido por el interior y mediante una obra dos edificios de distintos propietarios duplicando el aforo del local en más de 700 potenciales usuarios».

«No caben medias tintas»

El informe alerta del «alto riesgo de incendio, así como de la falta de seguridad de las personas en caso de catástrofe». Por todo ello reclama la «ilegalización de la actividad desarrollada por el más que posible riesgo existente. No caben medias tintas en cuanto al cierre».

Por otro lado, fuentes municipales pusieron de manifiesto la existencia de «quejas y denuncias vecinales, acompañadas por vídeos y otros materiales» por conciertos y fiestas que «confrontan con el derecho al descanso». Las instalaciones carecen de «insonorización, con el consiguiente perjuicio vecinal». El 30 de junio, los afectados se reunieron con el gobierno municipal y le pidieron «formalmente que actuara de una vez porque la situación era ya insostenible».

El Ejecutivo local también aprovechó para recordar las intentonas para llegar a un acuerdo con los jóvenes. «Se les ofreció la posibilidad de una solución pactada que ellos legítimamente declinaron». Ahora, pretende que su actividad se adecúe a la «normativa vigente, con un proyecto y una obra que mejore las condiciones de seguridad del local y con la que se eviten perjuicios a los vecinos. Son las mismas exigencias que se realizan a los txokos, bares, o locales comerciales». El Consistorio también reconoció que la oferta juvenil «es muy mejorable en Altzaga» y ha diseñado una actuación en el antiguo mercado, que se desarrollará en tres fases. La adecuación de este recinto costaría 600.000 euros. Pronto presentarán la propuesta a vecinos y a colectivos.

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