La avispa asiática borra a las abejas del mapa de Getxo

Los vecinos han ideado sus propias trampas contra los insectos . / B. A.
Los vecinos han ideado sus propias trampas contra los insectos . / B. A.

Los vecinos auguran que ya no habrá apicultores en 2018 y reclaman la ayuda de las instituciones

TXEMA IZAGIRRE GETXO.

«Si esto sigue así, éste será el último año que haya abejas de apicultores de Getxo», lanza el vecino de Andra Mari e integrante de la asociación de residentes del barrio Javier Iturregi. Las pocas colmenas que había en este reducto rural han mermado por los ataques de la avispa asiática. La velutina ha llegado para quedarse, de modo que los pocos aficionados a la apicultura que sobreviven están desesperados por las pérdidas de panales. Iturregi exige la intervención de las autoridades por la vía de urgencia para frenar la expansión de esta especie.

«En la zona de Diliz hay un aficionado. Este hombre ha pasado de tener 23 colmenas a quedarse sin ninguna abeja», relata. Javier Goiri también ha perdido la mitad de las que tenía: de tres ha pasado a una y media, «pese a que lleva una lucha denodada; una labor ímproba». Los propios integrantes de Auzokideok, la plataforma que aglutina a varias asociaciones locales, algunas de ellas vecinales, tomarán otra vez cartas en el asunto. «El año pasado colocamos trampas y capturamos 40 reinas. Obreras cogimos cientos y cientos, pero eso es igual. Esas no son efectivas», relata Iturregi. En marzo arrancarán con la misma tarea, y empezarán otra vez su particular cruzada para «colocar trampas ante la pasividad de las autoridades».

Las pondrán cerca de donde han localizado nidos, sabedores de que «las reinas buscarán un lugar en un radio de un kilómetro cuadrado en cualquier dirección para establecerse». La lucha que han empezado no es estéril. «Ya sabemos que no podemos erracadicarlas, pero por lo menos mitigamos sus efectos», comenta otro vecino de la zona. Al principio, pensaban que habían conseguido frenar la invasion de la velutina, «pero todo sigue igual», reconocen. Lo que ocurre es que ven menos ejemplares porque han desplazado sus nidos. «El avispero siempre lo ponen cerca de donde hay alimento», explican, así que los insectos se han «mudado» hasta un punto más cercano a la carretera. El problema es que sólo una de las reinas es capaz de armar una colonia que, en su dieta, tiene a la abeja como fuente de proteína para sus larvas.

Problema «gravísimo»

Los vecinos afectados aprenden remedios comunicándose con apicultores de Francia, otros puntos de Euskadi y gallegos. Su conclusión es que tienen que cambiar la fórmula del brebaje que preparaban para atraparlas. Llevará zumo de manzana, azúcar y agua, entre otros componentes, cuando el anterior era casi un cóctel alcohólico a base de cerveza, txakoli y zumo de arándanos.

«Les gusta el aroma y hasta el color de las trampas. Y sabemos que el tono amarillo-anaranjado les resulta más atractivo». Iturregi reclama una intervención importante de las administraciones. «Ya está bien de que las autoridades no hayan hecho nada en años, ya es hora de que ayuden. Cada una de estas trampas domésticas vale solo tres euros», asegura. «Hacen falta polinizadores. Esto es un problema gravísimo sobre el que se tienen que concienciar», alerta.

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