Arrigunaga, pendiente de nuevos corrimientos de tierras

Varios jóvenes observan la zona del último desprendimiento, en la que un árbol ha quedado pendido en el borde del acantilado./PEDRO URRESTI
Varios jóvenes observan la zona del último desprendimiento, en la que un árbol ha quedado pendido en el borde del acantilado. / PEDRO URRESTI

El Ayuntamiento de Getxo da por hecho que la lluvia generará más derrumbes en la zona afectada por el último desprendimiento

TXEMA IZAGIRRE

El nuevo corrimiento de tierras registrado la pasada semana en el entorno de la playa de Arrigunaga -el segundo en apenas tres semanas- no será el último. Al menos así lo espera el Ayuntamiento de Getxo. El desprendimiento más reciente tuvo lugar el pasado martes en la ladera oriental de la playa, en la ladera que sube hacia el molino de Aixerrota como consecuencia de las fuertes lluvias. Varias toneladas de piedra acabaron en el arenal y en el Consistorio creen que no serán las últimas debido a la inestabilidad del terreno. «Ya se ha desprendido bastante material, pero todo apunta a que la cuña sustentada por un árbol que hay en la zona se vendrá también abajo», aseguraron fuentes municipales. El árbol es un tamarindo que ha crecido en un terreno rocoso que se desprende con facilidad.

Estas mismas fuentes recalcan que la situación no reviste peligro alguno para las personas ni las construcciones más cercanas. El tramo afectado está acordonado -ayer las vallas estaban en el suelo a causa de los vientos de estos últimos días- para que nadie se acerque a las inmediaciones de la zona afectada ni transite por la pequeña senda dibujada paralela al acantilado.

Para lo que aún no hay fecha es para su arreglo. Y es que la actuación necesaria requiere la implicación de varias administraciones: Ayuntamiento, Costas y URA, que gestionará la petición municipal ante la Demarcación.

Este es el segundo desprendimiento que han causado las lluvias en esta zona. El anterior se produjo también por las mismas causas (las intensas lluvias) el pasado día 17 de enero. Aquel corrimiento de tierras se produjo en las campas donde se celebra la Sanjuanda.

La investigación geológica y geotécnica ha podido determinar al fin que en este terreno existe una capa de relleno de 4,2 metros de profundidad que se encuentra anegada por el agua. Esto hace de modo que el estrato se deslice sobre la roca firme. En cualquier caso, ni los garajes de la calle Landene ni sus accesos corren peligro alguno. En este lugar, por precaución, el Ayuntamiento acordonó la zona y prohibió el paso. La actuación inmediata requirió colocar testigos para ver si proseguían los movimientos del terreno, a la vez que se puso en marcha un estudio geológico y se efectuó una serie de obras para fijar provisionalmente las tierras (colocación de plásticos para minimizar la entrada de agua en las fisuras del terreno y sellado de las grietas).

Las tareas definitivas a realizar en esta ladera occidental consistirán en elaborar «una red de zanjas drenantes para eliminar el agua que satura el terreno que tiende a inestabilizarse por la presencia de ese agua en el subsuelo». Según indicaron fuentes municipales, será preciso habilitar «una escollera en la zona baja» para dar mayor estabilidad a la ladera.

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