Aixerrota recupera su esplendor

El molino de Aixerrota, cubierto por mallas y andamios./LUIS ÁNGEL GÓMEZ
El molino de Aixerrota, cubierto por mallas y andamios. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

Los trabajos para sanear el histórico molino de Getxo, construido en 1727, entran en su recta final

TXEMA IZAGIRRE GETXO.

Al molino de Aixerrota le hacía falta maquillar su cara. El emblemático edificio está cubierto con una fina malla y un andamio. Desde él los trabajadores le limpian la cara a este histórico edificio para que vuelva a lucir pronto su máximo esplendor. La adjudicación por un plazo de 15 años de este edificio de titularidad municipal ha llevado a los responsables del restaurante 'Cubita' a realizar una reforma que afecta de lleno a su negocio y abre «una etapa muy ilusionante» para toda una saga dedicada a la hostelería, como afirma Susana Martínez.

Era necesario quitar las humedades que había en el molino de viento, construido en 1727 en años de sequía que impidieron operar a los molinos tradicionales de agua. Pero Aixerrota se convirtió en un símbolo; es todo un emblema del municipio desde hace años. De hecho los premios que otorga el Ayuntamiento de Getxo son una reproducción de este peculiar edificio asomado a la terraza natural de los acantilados de La Galea.

Los trabajos en el inmueble realizados son concienzudos. Se ha filtrado silicona para que los efectos del agua no penetren en el interior del edificio y se «rejuntean» todas las piedras. Incluso aquellas que están en mal estado se han recuperado: «Ha habido que reconstruir las que estaban rotas», confiesa Susana.

Ella es la segunda de la saga familiar, tras su padre José Luis, que mira satisfecho al horizonte que se abre tras la reforma. El restaurante está en activo, pero con muchos cambios. La anterior distribución se ha modificado para eliminar el lugar donde estaba la cafetería, que estará ubicada en la otra ala del edificio, la más cercana al faro.

Estos cambios permitirán gozar de una zona ajardinada más amplia, con «una nueva terraza más grande que la anterior». Una de las modificaciones más atractivas será que la cafetería tendrá acceso directo al viejo edificio, donde se seguirán organizando exposiciones artísticas. «Podrás estar tomándote algo y viendo el molino», destaca Susana, quien se confiesta satisfecha ante «una nueva etapa con muchas ganas e ilusión, esperado que a nuestros clientes les guste». La previsión es «abrir la cafetería a finales de mayo». «La nueva distribución es mucho mejor; mucho más bonita. En el comedor grande entran eventos, no como antes», comenta la mujer.

Borja Ramos Martínez, el benjamín de la saga a sus 28 años, ve claro que todo irá viento en popa. «Estoy muy ilusionado por seguir la tradición familiar; estar aquí con ellos (su madre y su abuelo) y poder ayudarles».

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