LA CLAVE

Adiós a un negocio histórico de Neguri

'La Cantina', el histórico estanco situado en la plaza de la estación de Neguri, abrió ayer sus puertas por última vez. / T. I.
'La Cantina', el histórico estanco situado en la plaza de la estación de Neguri, abrió ayer sus puertas por última vez. / T. I.

Tres generaciones de la misma familia han regentado este establecimiento durante décadas El estanco de la estación cierra obligado los problemas de seguridad del edificio

TXEMA IZAGIRRE GETXO.

El estanco del antiguo edificio de la estación del ferrocarril de Neguri cierra sus puertas. Hoy ya no levantará la persiana. La noticia de la clausura obligatoria de 'La Cantina' ha causado un profundo malestar entre los vecinos del barrio, que tenían allí uno de los pocos establecimientos de la zona donde comprar desde el periódico a chucherías o tabaco, entre otros productos. Pero el tabado está que se cae tras años de abandono, lo que acarrea problemas de seguridad tanto para clientes como para viandantes.

Ayer nadie daba crédito. «¿Os cierran esto ya?», preguntó incrédula una clienta. «Sí. Ya no podemos levantar la persiana mañana (por hoy)», respondió una de las tres hermanas que regentan el decano negocio. Arantza, Rosario y María José Sarria solo acertaban a reconocer que estaban «hundidas porque el cariño que nos está demostrando la gente es enorme». Ellas siempre han buscado un acuerdo amistoso con Eusko Trenbide Sarea (ETS), titular del edificio, porque «no queremos problemas».

«Han estado toda la vida aquí. Nos han dado un servicio fabuloso y que las echen de la noche a la mañana es increíble», se quejó Asun Gordoa, vecina del barrio. Ella pidió que les den «una solución provisional». Es que todo se ha precipitado. La notificación de cierre les llegó hace 5 días.

La responsabilidad de este edificio corresponde aETS desde hace aproximadamente un año. «Hemos querido actuar, porque éramos conocedores de lo que sucedía, pero había que esperar a que estas personas abandonasen el establecimiento, a lo que se mostraron remisa, y si no salían no se podía actuars», aseguraba ayer un portavoz de la entidad pública, quien no se pronunció sobre volver a ofrecerles un local en el inmueble uan vez concluyan las obras. El edificio está ya vallado y será apuntalado en cuanto lo desalojen. A las tres hermandas nadie les ha hablado de qué sucederá con un negocio abierto en un edificio protegido, pero dan por hecho que no regresarán a este inmueble en el futuro. «No nos importaría que nos trasladen aquí al lado», apuntó apenada una de las responsables.

El pasado año la arquitecta municipal de Getxo inspeccionó el edificio. Su informe fue demoledor. «Se encuentra en estado de abandono, presentando deterioro máximo en lo que se refiere a la cubierta y alero, ya que se observa el tejado a medio caer en varios puntos y parte del alero desprendido». También hablaba de elementos putrefactos. La conclusión fue que estaba «generando una situación de riesgo máximo para las personas que ejercen una actividad bajo dicha cubierta y a su vez para terceros que frecuentan el establecimiento». Eso llevó al Ayuntamiento a pedir la aplicación de medidas por la vía rápida y piden que la rehabilitación se realice en un plazo máximo de «un año»

El caso es que esta zona de Neguri se ha quedado sin un estanco en el que han trabajado tres generaciones. Todo empezó porque Asunción Irizar, abuela de las actuales regentes. Le sucedió su hija, Arantza Diego, a la que siguieron las actuales responsables, quienes, apenadas, solo pretenden que les den una solución satisfactoria y rápida. Desde Guk exigen que les den una solución provisional y trasladen el estanco a un lugar próximo.

Temas

Getxo

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos