El Correo

La saga de la fuerza

Agustín y Joseba Ostolaza posan junto a Jesús Bastida, de Leioako Euskal Kirol Zaleak.
Agustín y Joseba Ostolaza posan junto a Jesús Bastida, de Leioako Euskal Kirol Zaleak. / PEDRO URRESTI
  • Los harrijasotzailes Agustín y Joseba Ostolaza y la asociación Leioako Euska Kirol Zaleak reciben los premios Mendibile

«Con toda la fuerza que sobra en Bizkaia, los buenos deportistas que hay, y tenéis que premiar a dos guipuzcoanos», bromeaba ayer Agustín Ostolaza (Zestoa, Gipuzkoa, 1946), especialista en levantamiento de piedras de entre 100 y 150 kilos y considerado uno de los mejores harrijasotzailes del siglo XX. Ayer no perdió el humor, y es que fue un día especial tanto para él como para su hijo Joseba, ya que recibieron sendos premios en el Palacio Mendibile, el primero como deportista retirado y, el más joven, como deportista en activo –galardón que, en su primera edición, recayó en Inaxio Perurena–. La Asociación Mendibile Jauregia celebró ayer en el palacio homónimo y enmarcado en las fiestas de San Juan en Leioa su particular homenaje a la saga de harrijasotzailes Ostolaza y a Leioako Euskal Kirolak Zaleak, «por su labor a favor del deporte rural durante más de 40 años». Se trata de la segunda edición de estos premios, destinados a los deportistas que dedican su vida y su fuerza a esta tradición ancestral.

Ostolaza padre, en sus tiempos, no tenía rival. Ganó –a pesar de su peso ligero– las doce apuestas en las que participó y con su técnica consiguió levantar 150 kilos de piedra en media hora durante 150 veces, y cien kilos con una mano hasta 236 veces. Se dice pronto, pero el etcétera es largo. «En mis tiempos no había tantos eventos y campeonatos, yo creo que el deporte vive un buen momento», decía ayer.

Para muestra un botón, porque su hijo continúa la saga, como conquistador hasta en siete ocasiones del campeonato de Euskadi de levantamiento de piedras pequeñas y grandes. Y dice que su pequeña de doce años, como ve a su aita –igual que él veía al suyo–, también quiere formar parte de un mundo que todavía late fuerte en Euskadi.

Creando escuela

«Yo empecé joven, tengo 44 años y a los 16 ya levantaba 200 kilos», recuerda. Su marca está en los 265 y para que no se pierda ese relevo generacional que tanta falta hace, ha montado su propia escuela de herri kirolak en Orio. «Tengo diez chavales –también una chica que apunta maneras- y son muy fuertes, estoy muy contento», señalaba, agradecido.

También la asociación deportiva Leioako Euskal Kirol Zaleak recibió un homenaje por su larga trayectoria. En 1970 pusieron en marcha una escuela de levantadores de piedra en Leioa, que funcionó hasta 1999, y fueron impulsores de los equipos de sokatira que consiguieron la medalla de bronce en los campeonatos de Europa que se celebraron en Holanda. «Recuerdo cuando Perurena levantó 300 kilos en La Casilla, en los ochenta. Fueron 4.000 personas y nos pareció un fracaso, ojalá ahora acudiera tanta gente a este tipo de espectáculos», lamentaba ayer José Luis Bilbao, aunque sin perder la esperanza en que un deporte tan antiguo recupere la fuerza de antaño, que a su juicio comienza a flaquear. «Al menos este tipo de reconocimientos, que agradecemos mucho, contribuyen a visibilizarlo», valoraba.

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