El Correo

Los jubilados de Romo dicen sí a la consulta sobre su traslado

630 jubilados firmaron para que  se organizara una consulta en la que se decidiese el cambio de ubicación.
630 jubilados firmaron para que se organizara una consulta en la que se decidiese el cambio de ubicación. / EL CORREO
  • La plancha que pugna por realizar un referéndum entre los socios sobre «la mudanza» a la nueva Kultur Etxea gana los seis puestos en liza en la junta directiva

getxo. Pleno al diez. La nueva junta directiva de Ibar Nagusien Etxea ya cuenta con una decena de representantes contrarios al traslado de la sede a la futura Kultur Etxea de Romo. Los socios eligieron ayer a seis de los diez miembros entre un par de planchas. Y arrasó la de candidatos que abogan por mantenerse donde están, en su actual sede, quedándose sin representantes la opción que defendía la propuesta prevista por el equipo de gobierno de Getxo de cambiarse a la tercera planta de la nueva Kultur Etxea del barrio cuando ésta se inaugure. Ahora los directivos atarán flecos en el calendario y arrancarán los contactos para realizar una consulta entre los más de 7.000 socios con los que cuenta esta agrupación. Los entrantes piden colaboración a quienes han estado en la directiva hasta ahora.

El 4 de mayo se escogerán los cargos en la asamblea, para nombrar al presidente, vicepresidente y tesorero, entre otros. «Una vez que se decidan, hablaremos con todos los partidos políticos y, a partir de ahí, empezaremos a trabajar en el ‘no al traslado y en el no al derribo’», dijo Alfonso Palomero, uno de los miembros de la junta del Hogar del Jubilado de Romo. El caso es llegar al objetivo previsto, «consultar a los socios para que decidan».

El goteo de jubilados fue casi constante ayer en la Nagusien Etxea. Casi se duplicó la participación respecto a anteriores escrutinios. La campaña también estuvo al rojo vivo. «Si queréis que sigamos colaborando con las excursiones, senderismo, coro, tesorería…como lo estamos haciendo, ¡votadnos!», pedían en un cartel grande, con escueto mensaje, los candidatos que apoyan el traslado a la nueva aula de cultura.

El lema de la corriente que defiende la permanencia en el actual edificio y la realización de una consulta vinculante entre todos los socios de las instalaciones era más largo y cargaba dosis aclaratorias. «Decir medias verdades es peor que mentir», se podía leer en su escrito colgado también a la entrada del Ibar Nagusien Etxea. Les ha sentado mal que se sugierese que varios servicios llegarían a su fin si ellos ganaban. Finalmente, su propuesta fue la más respaldada por las 414 personas que durante el día de ayer depositaron sus votos. Argumentos como la exclusividad de la que ahora disfrutan – la Kultur Etxea sería para todas las edades– o la del jardín que utilizan durante las horas de sol y del que carecerían en su futuro emplazamiento, al parecer, han sido de peso.

Mujeres como Amaya defenden quedarse donde están. «Me parece muy mal que nos tengamos que ir de aquí, donde hemos estado toda la vida», comentó esta vecina «de Romo de siempre». Otros como Pedro quieren marchar. «Lo nuevo siempre es nuevo», defendió este jubilado, enfadado porque cree que hay intereses detrás de las críticas del grupo renovador de la junta directiva. «Cuando se meten grupos políticos hay manipulación. Defienden el salón, el billar, la sala de television y el jardín cuando yo nunca he visto a nadie allí. Se ha presentado gente a la que no he visto aquí nunca», criticó.

VPO

El equipo de gobierno quiere trasladar los servicios a la nueva casa de cultura de Romo y demolerlos en la próxima legislatura para construir VPO en el barrio. Recientemente, en el pleno municipal «se acordó por mayoría, a propuesta de los grupos municipales de la oposición, destinar una partida económica, adecuada y suficiente, al mantenimiento de los edificios que albergan la Nagusien Etxea y el Euskaltegi municipal del barrio». Entonces, todos los partidos de la oposición abogaron por mantenerse en la actual sede –PP, Guk, EH Bildu y Ciudadanos–. No obstante, el texto lanzado desde la Plataforma Romo correspondió a una moción, por lo que su carácter es meramente testimonial, sin ser vinculante. Por eso el equipo de gobierno no tiene la obligación de cumplirlo.

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