El Correo

Javier Campo: «Me quedo con Máximo Aguirre y Evaristo Churruca»

El escritor pasea por Algorta.
El escritor pasea por Algorta. / MANU CECILIO
  • El autor desgrana en su nuevo libro, ‘Getxo en sus calles’, la historia de 78 personalidades que «viven» en el callejero

Le gusta recordar al ‘cadi’ Carlos, «un muchacho que transportaba los palos de golf en La Galea y se electrocutó por salvar a un niño de 11 años. Él tenía 23, era muy joven. Trabajaba para pagarse sus estudios en la Escuela de Hostelería», recuerda Javier Campo. El bilbaíno de nacimiento –aunque algorteño «por vocación»– acaba de escribir su libro ‘Getxo en sus calles. Con nombre propio’, en el que desgrana, además de la del ‘cadi’, las semblanzas biográficas de otras 78 personalidades que por diferentes motivos conservan una calle a su nombre en el municipio. También los santos que aparecen entre sus 730 páginas gozaron una vida «curiosa», según él mismo relata. San Ignacio de Loyola «fue militar y mujeriego» y Santa Eugenia se disfrazó de abad para entrar en un monasterio, hasta que una mujer se enamoró de ‘él’.

«Y los pintores, como Darío de Regoyos o Jaime Morera. Deberíamos recuperar sus obras, auténticas postales de Algorta cuando la fotografía no existía», propone. Ni siquiera la playa de Las Arenas se llamaba así –era el arenal de Bilbao– y a ella iba a tomar baños el mismísimo Bécquer, relata el autor, tras haber confeccionado una historia en la que también recuerda a su tío, Gabriel Aresti. Él le enseñó a apreciar las letras dejándole colaborar en sus clases. El libro es, también, un homenaje a su memoria.

– Dice que todo aquél que ha elegido Getxo para vivir siempre tendrá la sensación de que ha elegido bien. ¿Por qué?

– Salgo de casa y vaya a donde vaya, en cualquier dirección, el paseo será magnífico, las vistas estupendas y todo estará bien cuidado. Con todos los servicios que puede dar un gran pueblo, aquí se vive muy a gusto. Le llaman orgullo algorteño: yo soy de Bilbao y llevo ya 40 años aquí.

– ¿Por eso eligió investigar sobre su callejero?

– El libro surgió de una conversación en el metro, cuando escuché a dos personas que hablaban sobre los nombres de las calles en las que vivían, sin saber de dónde procedían. En Getxo muchos personajes relevantes tienen su propia calle pero no sabemos realmente quiénes son o lo que hicieron.

–¿Alguno se le ha resistido?

– En algunos casos he tenido que acudir a los familiares y todos se han portado estupendamente, aunque ha habido quien, por tratarse de un tema doloroso, ha preferido no recordar. Puede ser complicado porque no haya datos o por todo lo contrario… ¿Cómo reducir a 8 páginas la biografía de Máximo Aguirre, y además, buscar algo nuevo?

–¿Y cuál fue la novedad no descubierta que encontró?

– Cuando tenía cuatro años estuvo a punto de morir ahogado, un chico joven le salvó. Hay personas muy interesantes, como Valentín Gorbeña, ingeniero que sustituyó a Evaristo Churruca cuando se jubiló de la Autoridad Portuaria. Novia Salcedo, gracias a quien hoy Bizkaia sigue preservando sus fueros… Hay muchos.

– ¿Con cuál se queda?

– Por lo que hicieron, con Evaristo Churruca y Máximo Aguirre. Pero todos tienen algo.

–¿Y las mujeres?

– Por desgracia hay pocas calles dedicadas a mujeres, y es algo que se debería corregir. María Goiri fue la primera mujer universitaria de España, Sorne Unzueta una de las primeras maestras de barriada, e incluso la Reina Maria Cristina tiene una calle y una plaza a su nombre, pero no he conseguido descifrar del todo por qué.

– La plaza Txikia pasará a llamarse María Ibarra en honor a la primera mujer en denunciar la violencia de género.

– Este precisamente es un caso complicado, porque he descubierto que ni se llamaba María, ni se apellidaba Ibarra, ni era de Getxo. Marina de Ybarra fue posiblemente de Berango, aunque no se puede saber a ciencia cierta porque en su época hubo 29 Marinas de Ybarra en todo Uribe Kosta, y ninguna corresponde a Getxo. Es el Ayuntamiento el quien tiene que mirar esta cuestión y decidir sobre ello.

– ¿Y su tío, Gabriel Aresti, necesita más calles o plazas a su nombre?

– La última casa que pertenece a Getxo, está ubicada precisamente en una a la que da nombre, a pesar de que él no quería. Lo dejó escrito, pero no se ha cumplido. En la última parte escribo algunas anécdotas y cuento cómo era como persona, más allá del poeta. Era un hombre muy familiar, le gustaba polemizar pero aunque era todo pasión, después de discutir era como una balsa de aceite.

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