El Correo

La maldición de la Casa Encantada de Algorta

Las reparaciones ya están terminando.
Las reparaciones ya están terminando. / TXEMA IZAGIRRE
  • Su carácter protegido demora un mes y medio la reparación del muro exterior que estampó un camión- grúa

Mes y medio han tardado en arreglar la verja y el pilar exterior que lo sujeta en la conocida como Casa Rosada de Algorta. Este edificio tiene una negra suerte, porque en los últimos años las obras acometidas se han dilatado demasiado en el tiempo. El último percance se debió a que un camión-grúa derribó el pasado 27 de diciembre la esquinera exterior del cierre. El vehículo realizó una maniobra de giro en Avenida Basagoiti para dirigirse a la carretera desde la calle peatonal, pero el angosto paso existente facilitó que, en una desdichada maniobra, derribara el pilar y se cargara parte del cierre de mampostería que sujeta la verja de hierro forjado, que también cayó. Pero la reparación, de carácter menor, se ha dilatado pese a que los responsables municipales cumplimentaron pronto todos los trámites precisos con el seguro del camión para que se reforme cuanto antes.

El edificio está declarado como Conjunto Monumental con la categoría de Bien Cultural, lo que obliga a respetar el estilo arquitectónico original de esta casa que construyó un indiano. Por eso los responsables municipales han tenido que solicitar permiso para realizar las obras a la Diputación . Durante este tiempo, los cascotes ocuparon parte de la Avenida Basagoiti. «Recién arreglada, tras un montón de años para reformarla y un dineral gastado, se ha sumado otra chapuza», lanza el portavoz de los populares, Iñaki Gamero. La Casa Rosada, con la fachada de ese color predominante, es conocida también como la Casa Encantada porque los vecinos de la zona aseguraban que se escuchaba cantar a la mujer del indiano que ordenó construirla.

Reforma con sobrecoste

Sin embargo, por encima de ese hechizo que se difuminó con el paso del tiempo, sobresalen ahora las quejas del principal partido de la oposición. Sobre todo, pesa la dilatada remodelación que empezó en 2007, con una inversión muy superior a los 400.000 euros previstos inicialmente. En total, se invirtieron dos millones y las obras se encontraron un obstáculo tras otro hasta prolongarse cinco años. El proceso requirió un informe jurídico vinculante del Ejecutivo autónomo. A esas cantidades hay que sumar los más de 19.000 que costó el proyecto y los 120.000 destinados a amueblar el edificio. Entonces el equipo de Gobierno no había decidido qué finalidad dar a la Casa Rosada, que actualmente acoge una serie de oficinas municipales, como el Servicio de Euskera.

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