El Correo

Choque de trenes vecinal por el proyecto del tranvía en Leioa

Infografía del tranvía a su paso por la localidad.
Infografía del tranvía a su paso por la localidad. / GOBIERNO VASCO
  • Nueve negocios y doce residentes reúnen más de 260 firmas contra el proyecto, mientras que la campaña digital que exige su puesta en marcha logra más de 630

La plataforma vecinal contraria al tranvía que en un futuro debería conectar el metro de Leioa y la UPV suma más de 260 firmas desde que el lunes de la semana pasada comenzaran a recogerlas en tres negocios. Ayer ya eran nueve establecimientos, además de una docena de residentes, los que se han ofrecido para recolectar rúbricas entre sus vecinos. La portavoz de la plataforma, Diana Cabrera, detalla que la asociación vecinal Auzotik les ha trasladado su disposición a colaborar y que ediles de Esnatu Leioa y EH Bildu también se han acercado a ellos. Concluida esta fase, pretenden solicitar un encuentro con dirigentes municipales.

El proyecto está paralizado por el Gobierno vasco por falta de presupuesto. Pero el inminente inicio de las obras de la plataforma tranviaria en Sabino Arana, aprovechando la reforma de la calle, ha despertado el activismo tanto a favor como en contra. Cabrera espera que el plan acabe sometido a una consulta ciudadana. Sostiene que el tren ligero, además de costoso, es «innecesario» y que «ya hace años se pusieron lanzaderas que conectaban el metro con la UPV y tuvieron que quitarlas por falta de uso. Es surrealista que quieran apostar ahora por el tranvía sin un estudio que justifique su necesidad. Ya se hizo un daño tremendo al pueblo con La Avanzada».

«No somos Bilbao ni Vitoria»

Según la portavoz de este movimiento vecinal, sería «más útil» decidirse por autobuses eléctricos, «que, además, podrían enlazar los barrios, lo que no haría el tranvía». Denuncia, a su vez, que el tendido ferroviario afectaría a los caseríos de la parte alta. «Uno iría fuera y otro se vería perjudicado porque las vías discurrirían a un metro o metro y medio, plantándole a su inquilino una mole de hormigón frente a sus ventanas».

«No somos Bilbao, ni Vitoria, ni Salamanca», aduce Cabrera, en respuesta a quienes le plantean el buen funcionamiento de este medio de transporte en los dos primeros casos y a los que argumentan que podría animar a los universitarios a alternar en la localidad. De hecho, afirma que prima el «descontento» entre los negocios de Sabino Arana y el bulevar de Udondo.

Mientras, otros vecinos reclaman la llegada del tren ligero. Beatriz Lozano es una leioztarra que ha vuelto al pueblo tras diez años en Barakaldo. Instalada en la casa de su padre en Artazagane hasta que le entreguen la VPO que ha adquirido en la cercana cooperativa Larrakoberri, «en cuyos planos aparecía una recreación del tranvía», asegura, es una de las más firmes defensoras de su construcción.

Su padre, que se instaló en la zona hace 46 años, señala que se viene hablando de este medio de transporte «desde hace décadas». Y ambos coinciden en que es «necesario» para unir el barrio con el núcleo de Leioa y el metro. «Tenemos que coger el coche para todo, porque el autobús no es práctico para llegar la estación», se queja. A su juicio, también se verían beneficiados quienes suben al complejo deportivo de Sarriena, el instituto, los colegios Askartza e Irlandesas y la UPV. El conjunto de instalaciones propicia «aglomeraciones de tráfico» en horas punta, que, en opinión de esta residente, se aliviarían apostando por el tranvía, «por lo que también es conveniente desde el punto de vista medioambiental». Los vecinos de la cooperativa se movilizarán en caso de que se plantee la anulación del proyecto. La campaña en Change. org de apoyo al tren ligero lograba ayer más de 630 firmas.

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