234 miradas para Bilbao en el primer Maratón Fotográfico de EL CORREO

Una de las participantes del Maratón Fotográfico Bilbao 2018. / Foto: J. Alemany | Vídeo: S. Nishime e I. Gandiaga

El evento, organizado por este periódico y patrocinado por el Consorcio de transportes de Bizkaia y Rural Kutxa, busca premiar a las mejores instantáneas de la villa y recaudar fondos para el Banco de Alimentos

Julio Arrieta
JULIO ARRIETA

El fotógrafo Henry Carroll suele decir que si se reuniera a las grandes figuras de la fotografía en una sala, jamás se pondrían de acuerdo a la hora de definir este arte. La luz, el color, la forma, la mirada, el encuadre, el instante decisivo... son conceptos que chiflan a los aficionados y profesionales pero que desconciertan a quienes, como mucho, tiran de móvil para inmortalizar sus vacaciones. Este sábado, Bilbao se llenó de 'miradas' diferentes. 234 aficionados a congelar 'instantes decisivos' a través de sus cámaras participaron en el primer Maratón Fotográfico organizado por EL CORREO en la capital vizcaína.

Se les distinguía de los turistas por el chaleco rojo que completaba su equipo, que en el apartado técnico iba desde las tablets y las cámaras compactas a las réflex más aparatosas con todos los complementos imaginables. Había en juego 1.800 euros en premios, 600 para cada uno de los ganadores de los apartados temáticos que se mantuvieron en secreto hasta el arranque del concurso, cuya recaudación se destinará al Banco de Alimentos y que fue patrocinado por el Consorcio de Transportes de Bizkaia en colaboración con Rural Kutxa.

Las categorías temáticas eran el transporte público como parte de nuestra vida; la villa como una ciudad para vivir; y Bilbao, un entorno natural. La prueba estaba abierta hasta medianoche y solo se podía enviar a concurso una imagen por categoría. «Son temas muy amplios, quizás el más complicado, por la ambigüedad, es el de la vida en la ciudad», explicaba en un descanso de su maratón José María Cebayos, fotógrafo aficionado bilbaíno. «Hace un buen día y he tirado muchas fotos, luego tocará ser selectivo», añadía antes de lanzarse de nuevo a la calle cámara en ristre.

LAS CLAVES

1.800
euros es la cantidad total de los premios del Maratón, 600 para la mejor foto en cada una de las tres categorías.
3
fueron las categorías temáticas a concurso: el transporte; una ciudad para vivir; y Bilbao, un entorno natural.
13
horas y media duró la iniciativa. Las imágenes, previa moderación, se publicarán este luens en aquí .

Los participantes se desperdigaron en todas las direcciones bilbaínas imaginables a partir del punto de partida, el entorno de la plaza Euskadi. Muchos se acercaron al parque de Doña Casilda.

Polen a contraluz

Había quien ya iba con la foto «hecha en la cabeza», pero también quien se dejaba llevar por lo que iba encontrando. Era el caso de Sandra Salazar, joven profesora de Leioa y aficionada a captar imágenes desde niña. «En casa siempre hubo cámaras», recordaba. Este domingo se paseó con su réflex por el parque hasta que se fijó en el efecto «del contraluz en el polen» que se veía en el aire. Cuando captó el fenómeno, se puso a buscar el mejor encuadre para fotografiarlo. Luego se dedicó a explorar los alrededores del Guggenheim y una apuesta segura: el Casco Viejo, «donde siempre hay vidilla».

También hubo participantes profesionales, como el ondarrés Carlos Romero, que aguardaba con paciencia zen y cámara en ristre la coincidencia ideal de un pato con los reflejos perfectos en el estanque del parque. «El equipo es lo de menos», aseguraba Romero, que concursaba con una réflex imponente, una compacta «y el móvil, que hoy día es una cámara como cualquier otra». La foto «está en la mirada y en la cabeza. El disparo es lo último», explicaba.

La recaudación del concurso se destinará al Banco de Alimentos de Bizkaia

Muy cerca se movían Begoña Belón y su hija Elena que, al no poder concursar por ser menor, hacía labores de asistente. Ambas comparten afición, aunque la segunda es de la generación Instagram y la primera recordaba «cuando revelaba en casa en blanco y negro» o trabajaba con diapositivas. «Las categorías no son complicadas, la clave es dar con la imagen», comentaba Begoña, que tras el parque, recorrió con su hija otras partes de la ciudad, como «la Gran Vía o Ripa». Por su parte, la bilbaína Estibaliz Jiménez dedicó un buen rato a explorar la plaza Moyúa con su tablet. ¿Por qué ese dispositivo? «Porque es más cómodo que una cámara, sencillamente. Se trata de pasar un buen rato. Pero sobre todo he venido por el fin solidario del maratón», explicaba mientras mostraba alguna de sus capturas del entorno de la plaza Euskadi.

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