Con las manos en la masa

Debutantes de 19 meses comiendo su primer talo, asadores de cerdos de 'gau pasa', profesionales atareados y amigas previsoras. Estas son algunas de las estrellas de una feria donde nadie está de brazos cruzados. Hay que sujetar comida, bolsas... o trabajar

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ
June, Eneko... y su primer Santo TomásPedro Urresti

June, Eneko... y su primer Santo Tomás

Siempre se dice de Santo Tomás que es el gran escaparate del agro vasco, pero también es un expositor humano de primer orden. Autóctonos, extranjeros, mayores, pequeños... como June y Endika, que a sus 19 meses debutan hoy en esta feria. Impecablemente vestidos de aldeanos -qué guapos-, daban cuenta esta mañana de un buen talo con chorizo. ¡Y vaya bocados! Sus amatxus, Esther y Pili, les miraban con arrobo y orgullo. «Bueno, era para nosotras, pero parece que les ha gustado y se lo han quedado», dicen divertidas. ¿Qué opinan los pequeñines de su 'botín' gastronómico? ¿Está rico? Ni palabra. A ver, están concentradísimos. «Ya han visto los gallos, están comiendo talo y ahora vamos a por el pastel vasco», comentan las amatxus, de Basauri. Vamos, que hoy se van a volver para casa con un buen manojo de 'primeras veces' cumplidas.

Nadie sin talo... ¡ni los celíacos!Pedro Urresti

Nadie sin talo... ¡ni los celíacos!

Aunque en teoría los celíacos pueden comer talo, porque está hecho de maíz, a veces el lugar donde se muele la harina tiene trazas de otros tipos de cereal... por eso muchos celíacos recelan del manjar estrella de Santo Tomás y lo evitan. Pero Aitor Aurrekoetxea, numerario de la Academia del Cerdo Txarriduna, no quiere que nadie se quede sin probarlo y vende hoy talos 100% libres de gluten. «Se hace una analítica y todo para comprobar que no tiene nada. Los celíacos que nos han venido están encantados. Nos gusta ver que todos disfrutan», subraya Aurrekoetxea, que no para de hacer bolas de masa, como un malabarista enloquecido. «¡Desde las ocho llevamos poniendo talos y sidras sin parar!», comenta Aitor, el del centro de la imagen. Aunque tiene muchos clientes, no teme quedarse sin materia prima: «580 kilos de harina de maíz nos hemos traído».

Cerdo asado, el perfume más sexy de la feriaPedro Urresti

Cerdo asado, el perfume más sexy de la feria

Sale uno de la estación de San Nicolás y le llega a la nariz una fragancia que enajena. Los 'culpables' son dos cerdos de 150 kilos, abiertos por la mitad, que se están asando en carbón vegetal desde ayer a medianoche. Ha pasado la madrugada con ellos y toda la mañana de hoy Karlos Ibarrondo, un asador profesional de Elorrio, que los cuida con mimo, vigila las brasas y les mide la temperatura con un termómetro de dimensiones temibles. «¡Toda la noche sin pegar ojo! ¡Yo sólo duermo de enero a marzo!», comenta Ibarrondo -a la izquierda de la imagen- sin quitar la vista de encima a los cochinos, que reciben miradas de deseo. Una multitud espera para catar uno de sus pinchos con una sidra por tres euros. La recaudación la destina luego Bilboko Konpartsak a organizaciones sin ánimo de lucro. También colabora en la iniciativa Makilaren Kofradia.

Día de amigas, sidra, talo y bicarbonatoPedro Urresti

Día de amigas, sidra, talo y bicarbonato

Hay que hacer caso a las madres que nos dicen que hay que salir siempre de casa bien preparadas. ¿Pañuelos de papel? ¿Dinero en efectivo? ¿Ropa de abrigo? ¿Teléfonos de emergencia (esto sólo las más nerviosas)? Hoy, Isabel, Loli, Bea, Sonia, Bego, Eider y Marijo han sido responsables y han acudido al mercado bien pertrechadas. Hasta bicarbonato han metido al bolso, tal y como muestran. «Por lo que pueda pasar», dicen mientras dan buena cuenta de su talo con chorizo. «La verdad es que está buenísimo», aseguran las chicas, que son compañeras de trabajo de una empresa de Erandio. Pero no sólo han ido a hincar el diente y a beber sidra, ¿eh? «¡También hemos hecho compras en los puestos!», proclaman mientras señalan un buen montón de bolsas bien cargadas.

Los últimos cantos de los pollosPedro Urresti

Los últimos cantos de los pollos

Juan Antonio Zabala, de Fadura, lleva 40 años llevando sus aves a Santo Tomás . «Antes los pobres venían a por una bacalada para Navidad y los que tenían pasta, a por los pollos», indica. Ahora sus clientes son distintos. Entre ellos, mucha gente mayor -los únicos que saben 'pelearse' con un pollo vivo sin salir perdiendo y, finalmente, matarlo- y también extranjeros, que ahora mismo son de los pocos que siguen sabiendo dar matarile a un ave de corral y prepararla en condiciones. «Chinos vienen mucho. Entienden bastante... Les miran los espolones. Se llevan los ejemplares más mayores, que son más duros pero tienen más sabor», dice un ayudante del puesto. Entre tanto, los pollos -«que pesan unos cinco kilos, son entre pollos y gallos»- echan unos cantes, un poco enfadados, como oliéndose lo peor. «Están en la edad en que empiezan a cantar», dicen los chavales del puesto. Si ellos supieran que la gente que les mira no aprecia sus dotes vocales, sino sus carnes prietas...

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