La mala salud de las ambulancias concertadas

Ajetreo. Varios trabajadores se preparan para el traslado de enfermos en el hospital de Cruces./Ignacio Pérez
Ajetreo. Varios trabajadores se preparan para el traslado de enfermos en el hospital de Cruces. / Ignacio Pérez

Largas esperas, retrasos, citas médicas perdidas, teléfonos colapsados... Los usuarios protestan por un servicio que acaba de cambiar de manos y ha sido víctima de sabotajes

JOSU GARCÍA

Roberto Pérez Ahedo está aquejado de hemofilia, una enfermedad rara que afecta a la coagulación de la sangre y causa muchos dolores y artritis en las articulaciones. Este vecino de Rekalde de 56 años camina con dificultad y padece un problema añadido en su brazo derecho por lo que necesita ayuda para moverse. El pasado viernes tenía una cita médica en el hospital de Cruces. Concretamente, a las nueve de la mañana. Roberto madrugó. A las ocho ya estaba en el centro sanitario para aparcar su coche adaptado en una de las pocas plazas para personas con movilidad reducida que hay cerca de Consultas Externas. «Si llegas más tarde, te quedas sin sitio». También tuvo que levantarse muy pronto su esposa, que le echó una mano a la hora de sacar del maletero y montar el carrito eléctrico con el que se desplaza (se desarma en cuatro partes). La mujer tuvo que ir después andando al trabajo y regresar unas horas más tarde para repetir la operación y emprender juntos el regreso a casa. Toda una odisea que Roberto afrontó con resignación por el miedo a quedarse «tirado» si recurría al servicio de ambulancias concertadas que venía utilizando de manera «satisfactoria» desde 2013.

Este tipo de transporte sanitario no urgente, financiado por Osakidetza y pensado principalmente para acercar a los ciudadanos a rehabilitación o consultas, lleva dos semanas generando numerosas quejas en Bizkaia. Hay usuarios, como Roberto, que han optado por no montarse en estos vehículos «hasta que las cosas se normalicen». Se las apañan como pueden. Recurren a familiares o toman taxis adaptados, que han notado un repunte de trabajo «llamativo».

La situación se arrastra desde el lunes de la semana pasada, cuando el servicio pasó a manos de la empresa vallisoletana Ambuibérica, que tomó el testigo de la compañía que había gestionado esta prestación durante dos décadas (Ambulancias Bizkaia). El relevo no pudo ser más accidentado. En la noche previa al estreno, un incendio intencionado calcinó 35 de las 170 ambulancias que la firma castellano-leonesa tenía en su base de Arrigorriaga. Tanto el Gobierno vasco como la compañía atribuyen el caótico arranque a las consecuencias derivadas del sabotaje, que está siendo investigado por la Ertzaintza y que el Ejecutivo autonómico relaciona con tensiones laborales. Ambuibérica promete que, esta semana que entra, el servicio será ya «de calidad», una vez solventados «los desajustes de todo inicio» y los problemas que han supuesto la destrucción de una parte importante de su flota.

Los trabajadores no lo tienen tan claro. Desconfían del nuevo sistema de trabajo. «Antes, a primera hora, tenías una hoja con todos los transportes a realizar. Te podías organizar la ruta y el tiempo, ahora es todo más difícil porque los avisos van llegando de manera desordenada por una máquina y no hay manera de cumplir con ellos», se desesperaba un trabajador este pasado miércoles. Tampoco convence la centralita de llamadas. El número que tienen que marcar los usuarios para concertar un traslado (944983511) ha estado saturado de manera permanente. «Estuve llamando tres horas hasta que me cogieron», asegura Jose Antonio Llaguno, un vecino de Carranza que acaba de ser operado de la cadera. Este periódico ha intentado contactar por esta vía, sin éxito, durante los últimos días: 15, 20 y hasta 30 minutos en espera antes de desistir.

Las consecuencias de estas «disfunciones» se están dejando ver en los hospitales. Sobre todo, en Cruces, donde se concentra la mayoría de las consultas y las sesiones de tratamiento o rehabilitación. Hablamos de largas esperas, citas médicas perdidas y pacientes indignados, con el teléfono móvil permanentemente en la oreja, soportando la música de espera del 'call-center' de Ambuibérica.

Las quejas no sólo proceden de los enfermos, sino que se han extendido a asociaciones y colectivos de usuarios y al personal sanitario. «Es vergonzoso», protestaba esta semana una enfermera que prefiere mantener el anonimato. «Se han perdido bastantes horas de atención. Es un escarnio. Muchos médicos se han tirado toda la mañana sin poder trabajar porque sus pacientes o no llegaban o lo hacían demasiado tarde y todos a la vez. Esto está teniendo un coste altísimo en recursos humanos y económicos», advertía.

Por su cuenta. Roberto recurrió a su coche privado y a su carrito eléctrico por temor a quedarse «tirado» por el servicio de ambulancias.
Por su cuenta. Roberto recurrió a su coche privado y a su carrito eléctrico por temor a quedarse «tirado» por el servicio de ambulancias.

EN SU CONTEXTO

2.000
servicios diarios realizan las ambulancias concertadas en Bizkaia. La mayoría son traslados no urgentes y programados de enfermos a consultas, rehabilitación, tratamiento o diálisis. Otra parte del trabajo tiene que ver con el regreso a casa de enfermos que han recibido el alta hospitalaria o que han pasado por Urgencias y no pueden volver en transporte público o coche privado a su domicilio.
350
personas trabajan en el servicio. La plantilla está preocupada porque había una negociación para un nuevo convenio en marcha, pero la salida de Ambulancias Bizkaia lo ha complicado todo.
170
ambulancias prestan el servicio. Son de color blanco y azul.
17
millones de euros se gasta al año Salud en atender esta prestación.
Malestar en asociaciones
Varias asociaciones de enfermos, integradas en Fekoor, han mostrado su malestar por las disfunciones observadas en el servicio en estos primeros quince días.
Polémico concurso
La empresa saliente advirtió recientemente que hubo «irregularidades» en el concurso. Aseguran que Ambuibérica no cumple con varios de los puntos del pliego de condiciones. Añaden que con el precio ofertado no se puede prestar el servicio. «No dan las cuentas», resumen.
En vías de solución
El Gobierno vasco asegura que los «desajustes» se están corrigiendo «progresivamente» y Ambuibérica afirma con rotundidad que esta semana darán ya «un servicio de calidad», tras superar los desarreglos iniciales y la quema de las ambulancias.

«Un servicio básico»

Se están produciendo situaciones realmente dramáticas. Por ejemplo, José Antonio Llaguno se las vio y se las deseó para llegar a su cita con la Unidad del Dolor. Y eso que mintió al servicio de ambulancias. Dijo que tenía la cita una hora antes de lo estipulado. Aún así, su transporte le dejó en Cruces con varios minutos de retraso. «Menos mal que me atendieron, si pierdo la vez lo mismo me tiro otros seis meses esperando».

Para Juan Carlos Sola, director general de la Federación Coordinadora de Personas con Discapacidad Física de Bizkaia (Fekoor), toda esta situación es «lamentable». «Este es un servicio básico para unas personas que ya tienen que enfrentarse a muchos problemas en su día a día», advierte. «Se habla de integración, pero esas esperas inhumanas, de cinco o de hasta siete horas, te impiden hacer una vida normal, porque vas al médico y después ya no llegas ni al trabajo ni a estudiar, ni a nada. Hacen falta más recursos públicos». Roberto Pérez Ahedo lo tiene claro: «Somos pacientes y personas, no paquetes. A veces piensas que estás en manos de una empresa de mensajería y no de ambulancias. Y no lo digo por los trabajadores, que son, en general, excelentes profesionales».

«Mejoramos día a día. Esta semana habrá un servicio de calidad»

«Estamos trabajando muchísimo. No está siendo nada fácil, después de lo sucedido». Carlos Magdaleno dirige Ambuibérica, la empresa que se ha hecho cargo del servicio de ambulancias concertadas en Bizkaia. Asegura que la quema del 22% de su flota la víspera de su estreno ha sido la principal causa de los problemas denunciados por los usuarios durante estos primeros días.

«Pero estamos mejorando jornada a jornada -sostiene-. La semana que viene vamos a estar en condiciones de ofrecer ya un servicio de calidad, el que se merecen todos los vizcaínos», apunta. Una de las cosas que se está cambiando es el sistema de centralita. «Las comunicaciones con los centros médicos han pasado a ser ya a través de internet», cuenta Magdaleno. «De esta forma, vamos a desatascar el 'call-center' para que las llamadas puedan entrar con normalidad».

«Menos quejas que antes»

Por su parte, el Departamento de Salud del Gobierno vasco reconoce que ha habido «los desajustes normales por el cambio de empresa». Pero afirma que el número de quejas está siendo «considerablemente menor» al volumen que tenían que atender cuando Ambulancias Bizkaia estaba al frente de la encomienda pública.

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