«Mi madre era menor, trabajaba de cocinera en una casa y se quedó embarazada del señor»

La demandante charla con Fernando Osuna, su abogado./PEDRO URRESTI
La demandante charla con Fernando Osuna, su abogado. / PEDRO URRESTI

Una mujer recurre a unas pruebas de ADN de unos cabellos y una copa para demostrar que es hija de un importante empresario bilbaíno

OLATZ HERNÁNDEZ

«Fui la hija de nadie, una niña invisible». María José nació en Bilbao en 1948. Hija de madre soltera, su familia nunca le habló de sus orígenes ni de la identidad de su padre, «era como un pacto de silencio». La aparición de una carta mecanografiada de su madre, pidiendo ayuda económica a un importante empresario de la villa, arrojó algo de luz sobre el tema: «Mi madre era menor, trabajaba de cocinera en una casa y quedó embarazada del señor», explica.

El hombre estaba casado y, al trascender la noticia de que estaba encinta, la mujer fue despedida del servicio de la casa y abandonada a su suerte. «Hace quince años encontré la carta y fui a ver a mi hermanastro. Cuando le conté que éramos familia, no levantó ni una ceja. Me echó de muy malos modos diciendo que quería manchar el nombre de su padre», recuerda.

«Era la vergüenza de la familia. Mi madre me presentaba como si fuera su hermana»

Por aquel entonces ella no buscaba ninguna compensación económica. «Solo quería ponerle cara. Fui muy ingenua», reconoce. Tras el altercado, dio con el nombre de Fernando Osuna, abogado especializado en litigios por paternidad. «Contratamos a un detective que recogió muestras de ADN de una copa que mi hermanastro había dejado en un bar y unos cabellos de su chaqueta».

Herencia millonaria

Los efectos tomados fueron cotejados con muestras de saliva de la demandante y, en agosto de 2016, acudieron a los tribunales con los resultados. «Quería estar segura, tener la certeza antes de ir a juicio», alega. Las pruebas volvieron a repetirse delante de un secretario del juzgado y el resultado fue el mismo: una probabilidad de parentesco del 99,9% entre la mujer y uno de los hijos legítimos del empresario bilbaíno.

El Juzgado de Primera Instancia número 3 de Bilbao dejó ayer visto para sentencia el juicio por filiación, que podría acabar en la reclamación por parte de la demandante de una herencia millonaria. Ella, por ahora, está deseando conocer la sentencia para acudir al registro civil y cambiarse el apellido. «Por fin, a los 70 años. ¡Parece un milagro!».

Otros casos

Julio Iglesias
En diciembre del año pasado se admitió a trámite la demanda por paternidad de Javier Sánchez-Santos que asegura ser un hijo secreto de Julio Iglesias. Pidió al juez que el cantante se sometiera a la prueba de ADN para acreditar si existía o no esa filiación. El demandante tenía una relación cordial con los hijos del artista y presentó una prueba genética de Julio Iglesias junior, que coincidía en un 99,9% con la suya. Al hijo de Edite Santos le queda por delante un largo proceso. Por el momento, el demandante ha invertido mucho dinero en probar que es hijo ilegítimo de Iglesias.
'El Cordobés'
En 2015, el torero Manuel Díaz presentó una demanda de paternidad contra el también diestro Manuel Benítez, ‘El Cordobés’. La prueba de ADN demostró el parentesco con un 99,9% de probabilidades. El abogado que llevó el caso fue también Fernando Osuna.

Durante el juicio celebrado ayer, la contraparte que representa a la familia del empresario, ya fallecido, aseguró que «no habían tenido constancia de esta persona hasta ese momento», por lo que la recepción de la demanda les pilló «por sorpresa». El abogado también hizo hincapié en que su cliente no se opuso a las pruebas de ADN y «se prestó voluntariamente». Asimismo, declararon que el informe presentado por el detective privado es «una invasión de la privacidad».

La ausencia de su padre y la soltería de su madre fueron una gran carga para María José. Hasta los diez años estuvo internada en un orfanato. Después, su madre tuvo que hacerse cargo de ella. «Era la vergüenza de la familia y mi madre me presentaba como su hermana delante de sus amigas. Lo digo con dolor, pero sin resentimiento. Ella fue tan víctima como yo».

En el DNI aparecía el nombre de su padre, pero no el apellido. De pequeña solía decir que a su padre lo habían matado en la guerra. Una vez, cuando su madre estaba ingresada, la hija le pidió explicaciones. «¿Por qué no luchaste para que aparecieran los apellidos? ‘Eso te lo dejo a ti’, me dijo. Y hasta hoy». La sentencia se hará pública la semana próxima.

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