La lluvia da una tregua, pero la temperatura se desploma

La lluvia da una tregua, pero la temperatura se desploma
E. C.

Las precipitaciones amainarán a partir de hoy en «uno de los febreros más húmedos de los últimos cien años», y en su lugar llegan las heladas

Eider Burgos
EIDER BURGOS

Enero arrojó datos históricos en el País Vasco: no llovía tanto desde 1950. Pero es que en febrero la situación no ha cambiado demasiado. «Está lloviendo de forma ingente. Sobra agua por todos lados», afirma José Antonio Aranda, responsable meteorológico de Euskalmet. Y es que en lo que llevamos de mes solo dos días se han librado de pasar por agua: el jueves 15 y el viernes 16.

Por suerte, a partir de esta tarde se podrá dejar el paraguas en casa. Según las previsiones de la agencia vasca, las lluvias persistentes irán remitiendo a lo largo de hoy y se convertirán en un fenómeno «anecdótico» para el fin de semana. Tan solo se esperan chubascos débiles esta mañana, durante la primera mitad del día. Como contrapartida, advierten, habrá que abrigarse, y mucho.

Una masa continental de aire frío tumbará el mercurio y activará los avisos por heladas generalizadas, especialmente en zonas del interior y también en Álava. Las máximas se estancarán el jueves, que oscilarán entre los diez grados de la costa y los cinco del interior. Las mínimas, sin embargo, irán cayendo de forma que para el viernes solo los municipios cercanos al mar registrarán temperaturas en positivo: dos grados. La peor parte se la llevará la zona de la Llanada, donde bajarán hasta los tres grados bajo cero, seguida del interior de Bizkaia y Gipuzkoa y en la Rioja Alavesa, donde se helarán a un grado bajo cero.

No parece que vaya a mejorar pronto. De cara a la semana que viene, llegará «una ola de frío muy severa» que afectará a Europa, «aunque aún está por definir cómo actuará sobre Euskadi», matiza José Antonio Aranda.

200 litros por metro cuadrado han caído en Bilbao en veinte días de febrero. La media hasta ahora de este mes era de 86

300 metros será la altura de la cota de nieve entre mañana y el viernes

La caída de las temperaturas, eso sí, afectará a la cota de nieve, que si bien ayer se situaba «bastante alta», a los 1.400 metros, descenderá hasta los 500 a partir de mediodía y hasta los 300 mañana y pasado.

Aunque el Departamento de Seguridad mantendrá activo el aviso amarillo por nieve durante la jornada de hoy, las precipitaciones, en realidad, serán «testimoniales». Aun así, «toda la humedad se convertirá en hielo en las carreteras», por lo que Euskalmet ruega a los conductores que guarden «mucho cuidado».

«Tranquilidad atenta»

El tiempo de este mes de febrero será recordado en el País Vasco como «uno de los más húmedos de los últimos cien años», apunta José Antonio Aranda. A los datos se remite: en los veinte días que llevamos han caído más de 200 litros por metro cuadrado en Bilbao, cuando el valor medio, según Aemet, es de 86. Y si contamos lo acumulado en lo que llevamos de año, la cifra se dispara hasta los 450 litros por metros cuadrado. Lo mismo sucede en lugares como Bermeo o Urkiola, donde en cincuenta días que lleva el año ya contabilizan más de 500 litros por metros cuadrado; en la zona del nordeste de Gipuzkoa -habitualmente la más húmeda-, como Artikutxa o Añarbe, ya llevan 800 litros por metros cuadrado.

Esta precipitación «constante y más abundante de lo habitual» provoca estragos. Como el impactante deslizamiento de tierras entre Larrabetzu y Morga de la semana pasada o el derrumbe de una ladera sobre un tren de cercanías en Urbinaga el 3 de febrero. «Está todo mojado», explica Aranda. La tierra ya no traga más y ahora «todo lo que llueve va directo a los ríos».

El peligro de desbordamiento, sin embargo, es por el momento agua pasada. «Las predicciones no apuntan a ningún riesgo», afirman desde la Agencia Vasca del Agua, URA. «Aunque algunos ríos han llegado estos días al nivel amarillo -ayer mismo, cuencas guipuzcoanas como el Urumea, el Oria y el Urola-, los cauces han vuelto a dragar el agua y ya están en niveles normales». Con la inmediata escasez de lluvias, todo vuelve a la normalidad. «A una tranquilidad atenta», matizan.

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