Lecciones de sostenibilidad para el Ayuntamiento

Todos los asistentes al acto./
Todos los asistentes al acto.

50 centros de la villa aportan propuestas de movilidad sostenible al Consistorio

OLATZ HERNÁNDEZ

El Ayuntamiento de Bilbao se toma muy en serio las aportaciones de los más jóvenes, también en materia de movilidad sostenible. El teniente alcalde, Alfonso Gil, se ha reunido hoy con alumnos y profesores de 50 centros escolares de Bilbao en el Foro Intercentros de la Agenda Local 21 Escolar para escuchar sus conclusiones y propuestas. «Se podrían hacer islas acústicas con paneles y árboles en la Plaza Bizkaia para reducir el ruido del tráfico», han planteado Unai Gurruchaga y Victoria De la Hera, estudiantes del Colegio Nuestra Señora del Pilar.

El ruido ha sido el tema más tratado por este centro de Indautxu. «Hemos medido el ruido alrededor del colegio y las máximas eran de 75 decibelios», afirman. Además del tráfico, algunas mejoras pasan por ellos mismos, como «concienciarnos y hablar más bajo». Sin embargo, coinciden en que el tráfico sigue siendo un problema, sobre todo por la noche: «si no, no se puede descansar».

El teniente alcalde ha tomado nota de todas las propuestas y ha respondido a las que se plantearon el año pasado en materia de cambio climático y salud. «Bilbao 30 es un impulso decidido para que la bicicleta sea la reina de la ciudad». En esa misma línea, el servicio de préstamo municipal, Bilbon Bizi, tiene previsto incorporar este mes 450 bicis eléctricas y ampliar los puntos de préstamo a 40. «El 64% de los bilbaínos ya opta por caminar y otro 24% usa el transporte público. El coche solo debe usarse en desplazamientos largos», ha asegurado Gil.

En el Colegio Esclavas SC de Fátima, los escolares han elaborado un mapa con las zonas más ruidosas de Bilbao. «Gran Vía, Moyua, Deusto... También hemos situado los colegios». Laura Ybarra y María Ortuzar han podido mostrar los resultados ante sus compañeros y compartir ideas de mejora. «Estaría bien instalar semáforos del ruido y fuentes sonoras, que según el nivel de ruido, aumentan el sonido del agua».

Algunas de las soluciones se han repetido por boca de los demás centros educativos. «Lo más importante es que nos demos cuenta. Estamos acostumbrado a niveles muy altos de ruido y no lo sabemos», afirman Lola Arrabal y Ganitz Bernaola, estudiantes de sexto de primaria de la Ikastola Begoñazpi. Las soluciones planteadas hoy las presentarán en el Pleno Escolar del próximo 7 de junio.

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