Lavado de cara para los 'Arcos Rojos' del puente La Salve

La obra, tras ser repintada. / Jordi Alemany

La estructura ha mejorado su rendimiento con leds de nueva generación, la actualización de hardware y software, el mantenimiento de instalación más flexible, y la gestión remota a través de fibra óptica

EUROPA PRESS

Los 'Arcos Rojos' del puente La Salve han sido recientemente rehabilitados una década después de que fueran creados por el artista conceptual francés Daniel Buren, en el marco de sus 'Obras de Base Tecnológica'.

La Ingeniería e instaladora bilbaína EBI Efficient Facilities fue hace diez años la encargada de su realización y, ahora, nuevamente le ha sido confiado el proyecto de rehabilitación. El principal reto de Daniel Buren fue concebir una obra que complementase la reconocida estética visual del Guggenheim, logrando, según explica el Museo en su sitio web, que la estructura de La Salve resulte «menos brutal pero más visible».

Para ello, el artista diseñó una pieza vertical perpendicular al mismo y recortada por tres círculos situados a igual distancia unos de otros. La obra crea un gran círculo central que enmarca la carretera, y genera dos semicírculos más que se completan con su reflejo en el agua y su prolongación en el aire.

Para la creación de esta pieza, Buren tuvo en cuenta «la ubicación de la obra sobre un puente que da acceso al centro de la ciudad y que, de algún modo, se ha convertido en reconocible puerta de entrada a Bilbao; la propia presencia del Museo, cuya arquitectura conjuga formas curvas y verticales, que encuentran su eco en la verticalidad de los bordes externos de la estructura y en las curvas de sus círculos; la presencia del titanio y el reflejo que la estructura produce en él; la ría del Nervión, que refleja la obra y la prolonga en la superficie de sus aguas; y la circulación del tráfico por el Puente, que produce fugaces juegos de luz».

Juegos de luz

La superficie de la estructura es de color rojo, mientras que los bordes exteriores e interiores de los arcos están cubiertos por bandas verticales que alternan el negro y el blanco. Estos bordes están fabricados en un material translúcido que, por la noche, permite visualizar diferentes series de juegos de luz verticales.

La Ingeniería e instaladora bilbaína EBI Efficient Facilities ha realizado la mejora de las comunicaciones y del rendimiento con leds de nueva generación, la actualización de hardware y software, el mantenimiento de instalación más flexible, y la gestión remota a través de fibra óptica. Según ha indicado la empresa, el sistema de iluminación utilizado en la obra es conocido como DMX (Digital MultipleX), un protocolo electrónico utilizado en el sector para el control de la iluminación de espectáculos, permitiendo la comunicación entre los equipos de control de luces y las propias fuentes de luz.

EBI ha señalado que su principal reto «no fue solo resolver las necesidades iniciales de la obra, sino también asesorar a Buren en la mejor adaptación y aplicación de las posibilidades que ofrecen estas tecnologías». La empresa encargada de la restauración ha indicado que los efectos visuales son estáticos y dinámicos. Así, entre las 10.00 y las 12.00 horas, a las horas en punto, y se produce un show de iluminación que dura once minutos y genera espectaculares reflejos tanto en la superficie de Titanio del Museo, como sobre las aguas de la Ría y su entorno natural y urbano.

El proceso de rehabilitación ha necesitado de hasta una treintena de personas con diferentes especialidades como electrónica, ingeniería, carpintería, y metalistería.

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