LAICA NAVIDAD

El niño Peru nace en la escuela vasca

LAICA NAVIDAD
Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

La Teoría de la Relatividad, el análisis fenomenológico en Heiddeger, las ecuaciones cuadráticas complejas, los baldintzas de perfecto en prótasis irrealis... Si me hubiesen preguntado, yo habría apostado por que alguna de estas cosas complejísimas es el mayor desafío lectivo al que se enfrenta la escuela vasca.

Y me habría imaginado esas clases vibrantes. Los profesores casi en trance, entregados, subrayando una y otra vez en la pizarra las ideas clave, las revelaciones decisivas, mientras sienten que llevan a sus alumnos a lugares en los que nunca han estado. Y esos alumnos a punto de desfallecer, exhaustos por el trabajo intelectual, pero intuyendo de pronto que sí, que ya está, que lo entienden. Sus ojos, tan jóvenes, iluminándose con un limpísimo estallido esciente.

Pero no. El asunto que la escuela pública vasca tiene serios problemas para explicar es otro. La Navidad.

Los problemas tienen que ver con cantar villancicos sin mencionar al Niño Jesús, con buscarle al Olentzero una manera de que baje del monte a dar una buena nueva aconfesional o con explicarle al estudiante que la noche del 24, después del champán y los cubatas, su tío Antontxu se sube a la mesa a bailar porque celebra el solsticio de invierno y no la Nochebuena.

Hay centros en los que están cantando villancicos sustituyendo al Niño Jesús por un tal Peru, que en lugar de en el portal de Belén nace «aquí mismo». Igual es en el portal de Zamudio. Es todo así de chorra. Y lo peor es que las razones que ocasionan el despropósito no lo son. La escuela pública debe ser laica y hoy en las clases hay niños que pertenecen a religiones distintas a la católica. Claro que sí. ¿A nadie se le ha ocurrido que igual es mejor no cantar villancicos que inventarse bobadas? Llega diciembre y a los chiquillos se les pone Schubert: ‘El viaje de invierno’. Listo.

Otra opción es que la Navidad se explique como un hecho cultural y que los niños canten villancicos con la naturalidad con la que pueden cantar canciones de otras tradiciones cuando las estudien. Sin cosas raras.

Es que igual aparecen los Who en la escuela vasca, comienzan a tocar ‘Christmas’ y el jefe de estudios les pide que no digan Jesús, que digan Peru.

Puestos a reinterpretar tradiciones, y una vez prohibido lo de ‘Tiberio’, propongo seriamente que por Santo Tomás comencemos a sortear pedagogos.

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