El lado correcto

Estudian fórmulas para facilitar la emancipación de los menores no acompañados

Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

El pasado verano llegaron a Bizkaia el doble de menores no acompañados que en el verano de 2016. La cifra cuadriplicó el número de llegadas en el mismo periodo de 2015. Fue demasiado para el centro de Amorebieta y la Diputación tuvo que habilitar nuevas plazas de acogida. Los expertos explican que esta clase de oleadas presentan un carácter cíclico y tienen mucho que ver con las estrategias del sector del tráfico de seres humanos, que nunca descansa y se muestra siempre del lado de la innovación y la ampliación del negocio. Además de en el Estrecho, parece que las mafias operan también dentro de la Península y dirigen a los menores hacia Euskadi, muy especialmente hacia Bizkaia.

Es el fin de un trayecto que comienza con familias pagando miles de euros en los bajos fondos para poner a sus hijos en el continente correcto. Creen que la inversión será buena para todos. Por muy mal que les vaya por aquí, muchos de esos chicos no podrán encontrar un infierno comparable a aquel del que se escapan. El ACNUR establece que un menor no acompañado es alguien que tiene menos de dieciocho años y se encuentra separado de sus padres sin estar al cuidado de ningún familiar o tutor. El mafioso que se aleja con la pasta no cuenta. Entre las causas que empujan a estos jóvenes a dejar sus lugares de origen, el Alto Comisionado anota «pobreza, catástrofes naturales, desestructuración familiar, desprotección institucional e imposibilidad de forjarse un futuro». No serán pocos los menores que puedan marcar una equis en todas las casillas, completando el pleno de la peor quiniela biográfica.

Acoger a estos menores no es sencillo. En ocasiones, puede ser muy complicado. Pero al mismo tiempo siempre es algo que nos sitúa como sociedad en el lado correcto de la historia. El Ararteko llevaba tiempo denunciando las dificultades «de emancipación» de los chicos que cumplían dieciocho y abandonaban la tutela foral. Ahora la Diputación estudia la forma de seguir trabajando de algún modo con los jóvenes, ayudándoles a sortear el paréntesis que se abre frente a ellos en los servicios sociales. Será otro pequeño paso, pero el objetivo final es enorme: conseguir que un menor no acompañado se convierta en un ciudadano integrado y con futuro. A veces parece que debería decirse más alto. Pese a todo.

Temas

Acnur

Fotos

Vídeos