«¿Cómo llega leche contaminada a una consulta de Pediatría?»

Paula Urrutia, con su pequeño Marcos en brazos, en un momento de la entrevista. /borja agudo
Paula Urrutia, con su pequeño Marcos en brazos, en un momento de la entrevista. / borja agudo

La madre del bebé de Bilbao infectado con salmonela confiesa que temió que su hijo «se moría» cuando ingresó en Basurto por segunda vez en un mes

Ainhoa De las Heras
AINHOA DE LAS HERAS

La madre del bebé de Bilbao infectado con salmonela confiesa que temió que su hijo «se moría» cuando ingresó en Basurto por segunda vez en un mes bilbao. Marcos nació el 22 de agosto, en plena Semana Grande bilbaína. «Es un superviviente», proclama ahora orgullosa su abuela, que le coge en brazos durante la entrevista. Con algo más de un mes, el 10 de octubre, su madre, Paula Urrutia, le llevó a la pediatra porque «era estreñido y tenía los típicos cólicos del lactante». La doctora le recomendó que cambiara de leche y le dio una muestra en un bote pequeño –práctica habitual– de una marca especial antiestreñimiento que se adquiere sólo con receta, Damira Pro 1. Y se la empezó a dar ese mismo día.

«Al principio pensamos que le estaba sentando fenomenal, porque no lloraba y empezó a hacer cacas». Pero, enseguida «pasó a descomposición, estaba como adormilado y le subió la fiebre hasta 38,5». El día 14 de octubre ingresó en el hospital de Basurto por primera vez. «Se quedó dos días y le hicieron cultivos de todo». Los primeros resultados apuntaban a un rinovirus, pero el cultivo de heces, que tarda quince días en conocerse, resultó determinante. «Me llamaron de Epidemiología para decirme que como era salmonela me tenían que hacer una encuesta. ¿Salmonela? Nadie me había dicho nada», se queja Paula. «Tanto la pediatra, como las enfermeras y los médicos se han portado fenomenal, no tienen ninguna culpa», advierte la joven, molesta con la información confusa facilitada por Osakidetza.

«Me preguntaron por la leche que había tomado el niño y si tenía animales como pájaros, serpientes o tortugas, que transmiten la bacteria». El pequeño parecía recuperado, «aunque vomitaba todo el día y tenía algo de diarrea porque es portador de la salmonela y la puede contagiar a través de las heces. Cuando le cambiamos el pañal, nos estamos todo el día lavando las manos».

Cultivos mensuales

Un mes después volvieron con él a Urgencias, «con 40.2 de temperatura y mal color. Tenía sepsis, una infección generalizada. Pensé que se moría. Yo no pude estar, no paraba de llorar, se quedó el padre. Un médico no se separó de él en todo el tiempo. Le hicieron una prueba de meningitis que dio negativa». Finalmente, los médicos concluyeron que había sufrido una «sepsis por estreptococo». Marcos volvió a recuperarse, pero «dos bacterias en un mes no era normal, entramos en psicosis».

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El 11 de diciembre les confirmaron que el crío era el único caso en España de la cepa salmonela agona, que también ha afectado a 37 niños en Francia, por la leche Lactalis. Días antes, el 8 de diciembre, la empresa había lanzado una alerta sanitaria. Primero se retiraron del mercado los botes de ese lote y finalmente todos. Paula habló con el director general de esta empresa en España, que le confirmó que su caso había sido incluido en la lista de indemnizables y que ellos se harían cargo de los gastos médicos.

Paula, que se ha puesto en contacto con un abogado para reclamar daños y perjuicios, considera que «Osakidetza es responsable civil». «¿Cómo es posible que llegue leche contaminada a una consulta de Pediatría?, ¿qué controles de calidad ha pasado? Aquí ha habido más de un fallo, no sólo en la fabricación», cree Paula. ¿Por qué no me lo dijeron antes?».

Su máxima preocupación pasa ahora por que el pequeño se recupere. Tienen que seguir haciéndole cultivos mensuales hasta el medio año y «es posible que se quede como portador de por vida». «No busco culpables, busco responsables», advierte.

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