Juan Antonio de Arbaiza: «En la Semana Santa de Bilbao se reza de verdad»

Juan Antonio de Arbaiza muestra uno de los hábitos de la Cofradía de La Merced. /LUIS ÁNGEL GÓMEZ
Juan Antonio de Arbaiza muestra uno de los hábitos de la Cofradía de La Merced. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

La Cofradía de la Merced, fundada por un grupo de presos, cumple 75 años. Su Hermano Abad la dirige desde hace casi medio siglo

EIDER BURGOS

«Pregúntame cuál es el hábito número 50». El Oratorio de la iglesia de San Nicolás de Bari está perimetrado por la impoluta vestimenta albiazul de la Cofradía de La Merced. Todo listo para Semana Santa, y aún queda un mes. «Es el que está ahí, a mitad de ese perchero», señala Juan Antonio de Arbaiza, capaz de relacionar cada túnica con su dueño.

La memoria del Hermano Abad está como esculpida en piedra. De los 75 años que ahora cumple su cofradía, lo sabe todo. Él entró hace 70, descendiente de cuatro de los 160 fundadores, presos de la cárcel de Larrinaga que prometieron honrar a la virgen de la Merced si sobrevivían al encierro. En el cargo lleva desde 1970; no se trata de un cargo eclesiástico, sino directivo, a pesar del montón de sobres que guarda en su cajón a la atención del «Excelentísimo Señor». Admite, eso sí, que a sus 84 años se empieza «a cansar un poco».

– ¿No le dejan marcharse?

– ¡Mi puesto debe ser vitalicio! He querido ceder el cargo tres veces, que hicieran las cosas a su manera, pero me pidieron que me quedara unos años más...

Reelegido una y otra vez, preside desde hace casi medio siglo una de las cofradías más importantes de la capital vizcaína. El paso de La Piedad, su reliquia más preciada: «Es lo mejor que hay en la Semana Santa de Bilbao, no es ninguna mentira», afirma convencido. Un pesado conjunto escultórico de 22 bloques de madera maciza que alguien tuvo la «brillante idea» de colocar sobre unas andas y lucirla por las calles de la villa. «Nadie creía que fuera posible».

– En todo este tiempo, ¿alguna vez ha llevado el paso?

– No, porque soy bajito y no llego (ríe).

– ¿Qué tiene la Semana Santa de Bilbao que no tengan las demás?

– Que en esta se reza y se medita de verdad. Sobre todo en la Procesión del Silencio. Es mi favorita.

– Teniendo que quedarse aquí durante las fiestas, ¿ha visto procesiones en otras ciudades?

– Nunca. Me gustaría ver la de Sevilla, desde un balcón y sin participar.

– Porque la Merced siempre ha desfilado...

– Una vez pensé que no salíamos. En las inundaciones de Bilbao.

Bilbao repite como sede nacional de las cofradías tras 24 años

Coincidiendo con su 75 aniversario, la Merced será anfitriona en el 31 Encuentro Nacional de Cofradías que se celebrará en Bilbao entre el 21 y el 23 de septiembre. El evento, que cada año se celebra en un rincón distinto de la geografía española, no recalaba en la capital vizcaína desde 1994. La programación, que se concretará en mayo, incluirá visitas guiadas, ponencias y diversos actos religiosos y culturales; algunos, abiertos al público. Con un media de 300 asistentes, la Merced espera aumentar la afluencia gracias a la asistencia de las cofradías bilbaínas. Toda la información se encuentra disponible en la web oficial del evento (encuentrobilbao2018.com), donde también es posible inscribirse como participante.

«Lo perdimos todo»

«El agua llegó a los pies del Sagrado Corazón», apunta De Arbaiza, señalando a la efigie que corona el altar del Oratorio de San Nicolás. Por poco se salvó La Piedad, no así todos los enseres de la cofradía, que se guardaban en una lonja por debajo del nivel de la ría. «Lo perdimos todo. Uno de los pasos estuvo dos días bajo el agua y se deshizo, los hábitos... Aquí, en la iglesia, los bancos quedaron contra las puertas, arrastrados por la riada, y los monaguillos estuvieron cuatro días atrapados en la planta de arriba, en la casa del sacerdote».

– Y aún así salieron en 1984.

– Yo pensaba que era imposible. El resto de cofradías pensaba que no lo conseguiríamos.

– ¿No resultaron tan afectadas?

– Fuimos la que más. Los demás guardaban el material en barrios altos.

– ¿Y qué sintió aquella Semana Santa, al ver que lo habían logrado?

– Muchísima satisfacción. Trabajamos todos juntos, como hormigas. Hay gente que ya no se acuerda de aquello...

Miembros jóvenes

125 son los hábitos, impolutos, listos para ser vestidos a partir del 25 de marzo. Al fondo, otros 25, la versión en miniatura para los niños, que en la Merced desfilan desde los 4 años.

– ¿Cuesta atraer a nuevos miembros jóvenes?

– Sí, cuesta, sí. Otras cofradías tienen colegios asociados, como los jesuitas o los escolapios, y si se les se marchan veinte, les entran otros tantos. Nosotros lo tenemos más difícil. Y los chavales ya no son tan constantes.

Recuerda De Arbaiza los años en los que animaba a los más pequeños de la hermandad «premiándoles con un chocolate con churros si venían los viernes a misa». «Luego, les pagaba la asistencia a los encuentros de cofradías de mi bolsillo. Esos niños han crecido, se han casado... Lloran porque ya no pueden ir».

A día de hoy, la Merced se compone de 152 miembros: 125 salen a la calle;el resto, colaboradores sin hábito que solo aportan la cuota y ayudan económicamente a la cofradía. En el momento de «máximo esplendor», llegaron a ser 250 efectivos procesionando. Fue en la década de los cincuenta. Hoy, asegura el Hermano Abad, costaría alcanzar el mismo número. Al menos en la calle no pierden adeptos: «Dicen que se marchan la mitad de los bilbaínos. Pues yo no sé qué pasa, pero cuando salimos a la procesión, las calles están llenas».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos