Una invitación

Rementeria vende Bizkaia en Madrid

Una invitación
Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

El diputado general se ha ido a Madrid con la intención de venirse con Madrid. No con todo Madrid, entiéndanme: no tenemos tanto sitio. Pero sí con los inversores de Madrid. Unai Rementeria les dijo ayer a los empresarios de la capital que Bizkaia es «una tierra de oportunidades». También que estamos «en el mejor momento de nuestra historia». Eso explica que la foralidad presuma de tener todo lo que se necesita para venir a hacer negocios: seriedad, talento, estabilidad, gastronomía, fiscalidad, fiscalidad, fiscalidad… Cierto que la mitad de los inversores y financieros madrileños habrán estudiado en la Comercial y no necesitarán muchas composiciones de lugar. Puedo imaginarlos tras el encuentro, abordando a Rementeria para obtener la información realmente decisiva: «Oiga, diputado, ¿el Kirol reabrió en Bertendona, verdad? ¿La menestra la siguen poniendo riquísima?»

Como hizo la primavera pasada en Londres, Unai Rementeria vendió la marca Bizkaia en Madrid. Debió de resultarle más sencillo. Al fin y al cabo, en Madrid pocas cosas sorprenden menos que un vizcaíno. Piensen que en esa ciudad Ricardo Bastida construyó un edificio icónico con cuadrigas, Enrique Allende fundó un equipo de fútbol rojiblanco y Diego Mazquiarán estoqueó un toro en la Gran Vía. Si incluso Chamberí es un Bilbao más grande. En cualquier caso, hizo bien el diputado en no presumir de semejantes logros históricos para centrarse en lo que él llama «un presente increíble y un futuro ilusionante». Habla Rementeria de Bizkaia como hablan los argentinos de sí mismos. Escuchándole, yo siento ganas de irme a vivir a Bizkaia. Cuando reparo en que ya lo hago, el diputado dice eso de la «bahía de Europa» y me dan ganas de empadronarme otra vez, para gozarlo, si es posible, un poco más.

Lo raro sería por supuesto que Unai Rementeria dijese que donde se vive bien es en Mallorca. Y suena bien que el diputado vaya por el mundo dejando claro que este es un lugar abierto a quien quiera venir con curiosidad, talento, proyectos y energía. Hacerlo en Madrid tiene sentido. También por todas las veces que se transforma el topónimo en afrenta, y eso que quizá no haya entre las grandes capitales europeas una ciudad más habitable y acogedora. Aunque ayer hizo frío por allí. Y la comitiva vizcaína corrió el riesgo de cruzarse con Girauta.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos