El Hospital de Cruces recupera la normalidad tras sufrir inundaciones

LUIS CALABOR

Una tromba de agua anegó este domingo el hall y parte de las Urgencias del principal hospital vasco

María José Carrero
MARÍA JOSÉ CARRERO

El veranillo de abril terminó este domingo en tormenta. Y de las importantes. El cielo se puso plomizo y descargó con toda su fuerza en diferentes puntos de Bizkaia. En Cruces lo hizo sin piedad a partir de las ocho de la tarde, tal y como la Agencia Vasca de Meteorología (Euskalmet) había anunciado con un aviso amarillo por fuertes precipitaciones.

El agua entró en tromba por la puerta principal del mayor hospital del País Vasco y anegó toda la planta baja. Tenía tal fuerza que llegó hasta la zona de los ascensores -situada detrás de la icónica escalera de caracol -, y por el hueco de los elevadores se coló hasta el sótano, donde están las Urgencias. En concreto inundó una parte de la zona de boxes y algunas áreas de Pediatría.

Los trabajadores de las dos plantas se afanaron en la tarea de aspirar el agua y de empaparla con sábanas y toallas. Pero no daban a basto, así que optaron por llamar a los Bomberos para que achicaran la inundación. Un equipo de estos profesionales acudió al centro sanitario provisto del material necesario para 'chupar' la avenida. Durante unos minutos, además, se pararon los ascensores a fin de prevenir que se produjera un accidente. Para las nueve y media de la noche la situación se había normalizado, aunque numerosos empleados aún se dedicaban a secar los suelos con mopas y ropa de cama a fin de evitar resbalones.

De hecho, algunas personas que se encontraban en la sala de espera de Urgencias ni siquiera se enteraron de que también en esta planta sótano la tormenta se había colado por la puerta, pero en mucha menor cantidad que en el piso principal. Posiblemente, porque el acceso está más resguardado que el de arriba.

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