El Correo

La justicia mantiene bloqueado el veto migratorio

video

Activistas queman una bandera de los EEUU durante una protesta delante de la embajada de los EEUU en Manila. / Afp

  • El Tribunal de Apelaciones ha rechazado el recurso contra la suspensión de la Orden Ejecutiva del Gobierno de EEUU que prohibía la entrada en el país a los ciudadanos de siete países musulmanes

Puede que «un mal estudiante de instituto» se hubiera inclinado en favor del Gobierno, como había dicho despectivo el presidente Donald Trump, pero no los tres veteranos jueces del Noveno Circuito de Apelaciones que ayer rechazaron su petición de reinstaurar el veto a los ciudadanos de siete países musulmanes. Uno de ellos había sido nombrado por el presidente George W. Bush, los otros dos por Carter y Obama, pero los tres fueron unánimes en la decisión. La política del miedo no funcionó, sus presiones públicas a los jueces, tampoco.

La opinión del tribunal con sede en San Francisco incluía una consideración: «Las (pocas) probabilidades de que el Gobierno pueda ganar el caso» si continúa con el proceso de apelaciones hasta llegar al Supremo. Trump estaba furioso, gritaba por Twitter, donde escribió con todos los caracteres en mayúsculas: «¡NOS VEMOS EN LOS TRIBUNALES! LA SEGURIDAD DE NUESTRO PAÍS ESTÁ EN JUEGO».

Si antes de reaccionar hubiera escuchado a sus asesores del Departamento de Justicia hubiera entendido que la mejor forma de ganar es reescribir la orden ejecutiva para que no resulte tan arbitraria. Tal como está redactada se considera que incluso un recién nacido supondría una amenaza para la seguridad nacional. La Casa Blanca puede emitir una nueva orden ejecutiva en cualquier momento, pero a estas alturas lo que importa al presidente es ganar.

La opinión del Noveno Tribunal de Apelaciones, expresada cuidadosamente en 28 páginas, permitió respirar a millones de ciudadanos. El mensaje del tribunal es que «el poder del presidente no es ilimitado», interpretó el fiscal de Seattle que defendió el caso ante el tribunal de Apelaciones. La justicia se convierte así en el cortafuegos de un mandatario despótico y abusivo al que ha perdido su propia arrogancia.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate