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El primer atentado aéreo, un enigma... ¡82 años después!

Imagen de archivo de los agentes que acudieron a examinar los restos del avión derribado en el primer atentado aéreo de la historia, registrado en Estados Unidos en 1933.
Imagen de archivo de los agentes que acudieron a examinar los restos del avión derribado en el primer atentado aéreo de la historia, registrado en Estados Unidos en 1933. / EL CORREO
  • La bomba de nitroglicerina que derribó un Boeing en 1933 sigue siendo un misterio. La aviación es un objetivo que los grupos terroristas han utilizado de forma diversa. Los primeros sabotajes pretendían asesinar a líderes políticos en pleno vuelo, pero la reivindicación del derribo de una aeronave no llegaría hasta 1986

El primer atentado aéreo de la historia permanece sin resolver desde hace 82 años. Un avión que realizaba la ruta de Nueva Jersey a California estalló en pleno vuelo por la detonación de una bomba de nitroglicerina. Decenas de investigaciones, algunas de ellas realizadas por los agentes estrella del FBI de aquella época, no han conseguido desentrañar qué se esconde detrás del ataque a este Boeing 247, en el que murieron siete personas.

Los grupos criminales han derribado aviones mediante explosivos desde que las compañías aéreas abrieron las primeras líneas comerciales, aunque los ataques no siempre han sido reivindicados. El primer atentado aéreo en el que se buscaba un objetivo político no llegaría hasta 1955, cuando Chou En Lai, el primer ministro de la China comunista, se salvó de milagro de un sabotaje en su avión. Aunque las explosiones provocadas en vuelo se han repetido, la magnitud del desastre y la conmoción que conllevan han hecho que muchas organizaciones dejasen en el misterio la autoría, ya que buscaban dañar a un país enemigo, pero no querían asumir los costes que tendría para su imagen internacional el hecho de reconocerse responsables de una matanza aérea. Por ello, los terroristas han preferido el secuestro de aeronaves -la piratería aérea- e intentar beneficios políticos o económicos de una negociación. En 1986, un grupo vinculado a los palestinos de Abu Nidal fue el primero en reconocer públicamente la colocación de una bomba en una aeronave. Luego llegarían los tiempos de Al Qaida o ataques como el del avión ruso derribado sobre el Sinaí la pasada semana, que el Estado Islámico se ha atribuido sin que aún se sepa qué sucedió en el aire. Ahora, derribar un avión forma parte de la propaganda del nuevo terrorismo.

El agente que atrapó a Dillinger

La primera explosión de una bomba en un avión tuvo lugar el 10 de octubre de 1933, en un aparato de la compañía United Airlines que realizaba la ruta entre Nueva Jersey y California. La aeronave, un Boeing 247, se deshizo en el aire, convertida en una bola de fuego tras dos explosiones. Los restos encontrados en el suelo revelaron que se desintegró al estallar un artefacto explosivo oculto en la zona de los lavabos. Murieron los tres miembros de la tripulación y cuatro pasajeros.

Imagen del Boeing 247 que se estrelló en Chesterton en octubre de 1933, al estallar una bomba de nitroglicerina en los lavabos.

Imagen del Boeing 247 que se estrelló en Chesterton en octubre de 1933, al estallar una bomba de nitroglicerina en los lavabos. / EL CORREO

El hecho de que la siguiente parada prevista por el avión fuese Chicago implicó que se investigase a la Mafia, pero no se encontró ni un solo dato que permitiese establecer esta conexión. Las pesquisas sobre las pasajeros tampoco encontraron un nexo con grupos criminales organizados. Las hipótesis se centraron también en supuestos sabotajes por parte del personal de tierra, motivados por la conflictividad sindical de la compañía, e incluso se analizó la posibilidad que que fuera un ataque organizado por una aerolínea rival. Jamás se pudo encontrar un rastro en esas direcciones. El responsable de las investigaciones fue Melvin Purvis, el mismo agente del FBI que se había convertido en un ídolo popular en Estados Unidos al ser quien capturó a John Dillinger, considerado en ese momento 'el enemigo público número 1', en una persecución que ha sido llevada al cine en innumerables películas. Su fama se estampó contra el misterio del Boeing 247.

Por una camarera de 19 años

El siguiente atentado aéreo tuvo lugar en 1949 y fue el de un avión de la Canadian Pacific Airlines que estalló en el aire, en ruta hacia Quebec. Los 23 pasajeros fallecieron. Las investigaciones no tardaron en descubrir que la aeronave había estallado por culpa de una bomba de dinamita colocada a bordo. El responsable fue un joyero que se deshizo de su esposa -uno de los 23 ocupantes del aparato- para continuar la relación oculta que mantenía con una camarera de 19 años. Fue descubierto y condenado a muerte.

El tercer atentado y primer ataque político tuvo lugar el 11 de abril de 1955, cuando estalló una bomba en un avión de Air India que unía Hong Kong con Yakarta. Las investigaciones probaron que el objetivo del ataque era acabar con la vida del entonces primer ministro de la China comunista, Chou En Lai, quien podría ser uno de los pasajeros pero nunca embarcó. El avión era un chárter que llevaba a parte de la delegación china a la conferencia de Bandung, Indonesia. Esta cumbre política afroasiática se convertiría con el tiempo en el Movimiento de los Países no Alineados pero en esos años era una reunión de países anticolonialistas.

La bomba que acabó con el avión estaba oculta en el tren de aterrizaje de un 'Lockheed L-749 Constellation'. Estalló sobre el mar de China y provocó un incendio a bordo. Los pilotos consiguieron realizar un amerizaje de urgencia pero no evitaron que las llamas acabasen con todos los ocupantes -16 personas, principalmente periodistas que acudían a la conferencia-. Los tres miembros de la tripulación se salvaron y fueron rescatados.

Un conserje de Hong Kong

Las investigaciones posteriores revelaron que el presunto autor del ataque era un conserje del aeropuerto, Chow Tse Ming, quien se había fugado a Taiwan. Según las pesquisas, el atentado pudo ser obra de los chinos nacionalistas que tras la victoria comunista de Mao se refugiaron en la isla taiwanesa. Los servicios secretos del Chang Kai Chek, el líder de la lucha anticomunista, prepararon el sabotaje y contrataron a Chow Tse Ming para introducir el explosivo en el avión. El presunto autor no fue extraditado a Hong Kong pese a las peticiones de las autoridades británicas, por lo que no se pudo juzgar a nadie por el ataque. Durante un tiempo se especuló con el motivo por el que el primer ministro no subió al avión. Al parecer, sufrió un repentino ataque de apendicitis que le obligó a aplazar el viaje. Algunos de sus enemigos no descartan que los comunistas chinos estuvieran al tanto del compló y lo dejaran avanzar para desacreditar a su enemigo, Chang Kai Chek, ante potencias occidentales como Gran Bretaña.

Imagen del agujero abierto en el fuselaje de un avión de la TWA por la explosión de una bomba en 1986, en el primer atentado reivindicado por un grupo terrorista.

Imagen del agujero abierto en el fuselaje de un avión de la TWA por la explosión de una bomba en 1986, en el primer atentado reivindicado por un grupo terrorista. / EL CORREO

A partir de ese año se produjo una decena de ataques en vuelo con todo tipo motivaciones. En los convulsos 60 y 70, con la Guerra Fría de por medio, movimientos anticolonialistas, grupos anticomunistas cubanos, palestinos anti-israelíes e incluso independentistas sijs estuvieron implicados en sabotajes contra aviones comerciales, que causaron cientos de muertos. Sin embargo, no se reivindicaban de forma explícita puesto que para sus autores supondría reconocer que eran los autores de una masacre y se jugaban su imagen internacional. Los grupos preferían amenazar con la sospecha e inducir el miedo en sus rivales, al tiempo que dañaban sus vitales líneas de comunicación. Eran las investigaciones posteriores las que desentrañaban la autoría del ataque.

La primer reivindicación oficial no se produjo hasta el 2 de abril de 1986. Ese día, el estallido de una pequeña bomba en un Boeing 727 de la norteamericana TWA que se disponía a aterrizar en Atenas abrió un agujero en el fuselaje, por que el desaparecieron cuatro pasajeros. Sus cadáveres fueron rescatados en el mar, cerca de la isla griega de Argos. El resto, 110 personas, se salvó gracias a que los pilotos consiguieron realizar un aterrizaje de emergencia. El sabotaje fue reivindicado por las Células Árabes Revolucionarias -vinculadas a los terroristas palestinos de Abu Nidal- que enviaron un comunicado desde Beirut. El objetivo del ataque, según los autores, era protestar por el imperialismo de Estados Unidos.