«Impresiona ver tu ropa manchada con la sangre de otra persona»

Dos de los jóvenes que socorrieron al conductor junto al Porsche estrellado. / Luis Calabor

Tres personas socorren al conductor de un Porsche después de que se estrellase contra una gasolinera de Loiu y se incendiase el vehículo

MARTÍN IBARROLA

Un Porsche 911 se estrelló a las 13.00 horas de ayer contra la gasolinera de Loiu, en una recta de la BI-2704 en sentido Plentzia. A consecuencia del fuerte impacto, el vehículo quedó empotrado contra una señalización y comenzó desprender gran cantidad de humo. Gracias a la rápida actuación de dos jóvenes y los reflejos de los trabajadores de la instalación, el conductor fue extraído del coche y arrastrado hasta una zona segura. Los servicios sanitarios trasladaron después al herido al hospital de Basurto con una pierna fracturada y una herida profunda en la frente. La víctima, un hombre de 54 años, se encontraba en estado grave.

Eneko Villacañas es uno de los jóvenes que tuvieron la sangre fría y el coraje de enfrentarse a este episodio de «mucha tensión». Se encontraba a escasos metros limpiando su propio coche cuando escuchó un fuerte ruido. «Vi que un Porsche se había empotrado contra el cartel donde anuncian los precios del combustible», comenta este vigilante de seguridad de 32 años que ahora trabaja en una tienda de ropa. Un operario de la gasolinera había abierto las puertas, pero no conseguía sacar al herido. «Otro tipo joven que estaba por allí le agarró por los pies y yo por los hombros y lo arrastramos fuera, hasta una zona donde no corriera peligro. Después lo coloqué en la posición de primeros auxilios».

Miedo a un incendio

El testigo rememoraba horas más tarde la brutal colisión. El Porsche tenía una rueda arrancada, la señalización se había hundido hasta la altura del parabrisas y del vehículo empezó a salir gran cantidad de humo -el motor se encuentra en el maletero-. Los trabajadores de la gasolinera se apresuraron a coger el extintor que guardan en las instalaciones. «Lo rociaron por si acaso. Teníamos miedo de que comenzase a arder. ¡Imagínate un incendio al lado de la gasolinera!».

El conductor estuvo consciente en todo momento. «Sangraba mucho de la nariz y de la frente, pero lo peor era la pierna. Tenía los huesos rotos y la carne desgarrada». Horas después, Eneko recordaba lo ocurrido frente a la lavadora de su casa. «Impacta ver tu ropa manchada con la sangre de otra persona. Pero había que ayudar. La Ertzaintza y los servicios de Emergencias no pueden estar en todos lados. A veces, el resto debemos ayudar y actuar».

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