Identifican al autor del falso aviso de bomba que sembró el caos en Loiu

Imagen del dispositivo de emergencia en una de las pistas de Loiu. / Luis Calabor

La Guardia Civil localiza a la persona que realizó la llamada y la lleva ante el juez por un delito de alteración del orden público

Josu García
JOSU GARCÍA

La Guardia Civil ha identificado al individuo que la semana pasada sembró el caos en el aeropuerto de Loiu mediante un falso aviso de bomba. Las fuerzas de seguridad informaron este viernes de que la investigación puesta en marcha después del incidente ha permitido conocer quién estaba realmente detrás del comunicante anónimo que el día 5 llamó al centro de coordinación de Aena en Madrid, asegurando que había un artefacto explosivo en el interior de un avión que iba a tomar tierra en el aeródromo vizcaíno procedente de una ciudad europea.

La Guardia Civil le ha localizado y ha puesto los hechos en conocimiento de la autoridad judicial competente bajo la acusación del delito de alteración del orden público. El instituto armado no ha ofrecido más detalles sobre esta operación. No obstante, el responsable de la grave situación de alerta vivida no tiene ninguna motivación terrorista, según ha podido saber EL CORREO. Al parecer se trataría de una persona inestable psicológicamente.

La reforma legal introducida en 2015 ha endurecido el castigo por los falsos avisos de bomba. El artículo 561 del Código Penal estipula lo siguiente: «Quien afirme falsamente o simule una situación de peligro para la comunidad o la producción de un siniestro a consecuencia del cual es necesario prestar auxilio a otro, y con ello provoque la movilización de los servicios de policía, asistencia o salvamento, será castigado con la pena de prisión de tres meses y un día a un año o multa de tres a dieciocho meses».

En principio, en el caso de Loiu, al no haber una motivación terrorista en la llamada, la persona que ha sido identificada por la Guardia Civil se enfrentaría a una petición de pena de un máximo de siete meses y medio de privación de libertad.

Más de dos horas en jaque

El falso aviso de bomba tuvo lugar a las diez de la noche del miércoles de la semana pasada. La llamada obligó a movilizar a más de un centenar de profesionales. Hasta ‘La Paloma’ se desplazaron unidades de élite y de intervención rápida tanto de la Guardia Civil como de la Ertzaintza, así como agentes de la Brigada Móvil de la Policía autonómica y desactivadores de ambos cuerpos. También hubo efectivos de la Policía Nacional, así como bomberos, ambulancias y personal de seguridad del aeropuerto.

La alerta duró algo más de dos horas. El comunicante no fue muy preciso en los datos aportados. Habló de un vuelo procedente de Europa y citó a tres compañías. Finalmente, las sospechas recayeron en el vuelo de KLM que enlaza cada noche Amsterdam con Bilbao. El aparato, un ‘Embraer 190’, en el que viajaban 94 personas (entre ellos un bebé) recibió la orden de estacionar a cierta distancia de la terminal para evitar daños en caso de que se produjera una explosión.

Entretanto, un vuelo que había partido de Santiago fue desviado a Santander y el aeropuerto cerró durante varios minutos, impidiendo cualquier despegue o aterrizaje. Finalmente, los desactivadores y los equipos caninos descartaron que hubiera nada preocupante en la bodega del aparato. Sus ocupantes fueron conscientes de la situación. El piloto les comunicó que cabía «una remota posibilidad» de que hubiera «un paquete sospechoso a bordo». Pese a todo, tanto la tripulación como el pasaje mantuvieron la calma en todo momento. Todo quedó en una falsa alarma, que ya tiene un supuesto responsable.

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