«Que una idea de Bilbao llegue a día nacional en Escocia es una locura maravillosa»

Jordi Albareda y su joven equipo trabajan desde Matiko en un proyecto cuyo motor es «la empatía social, no la codicia»./JORDI ALEMANY
Jordi Albareda y su joven equipo trabajan desde Matiko en un proyecto cuyo motor es «la empatía social, no la codicia». / JORDI ALEMANY
Jordi Albareda. Fundador del 'Fair Saturday'

«Hay una cultura amateur en la villa que supone un enorme PIB silencioso», asegura el impulsor del movimiento global que se festeja tras el 'Black Friday'

Miguel Pérez
MIGUEL PÉREZ

Se puede vivir y se puede vivir sobre una emoción. Surfeando lo inmaterial. Y ahí es donde aparece Jordi Albareda y su equipo -seis personas fijas y cinco becadas- para conseguir que el próximo 24 de noviembre decenas de miles de ciudadanos en todo el mundo festejen el 'Fair Saturday', una jornada dedicada a fomentar la cultura y la empatía mediante cientos de actos que tienen lugar justo al día siguiente del 'Black Friday' y que permiten financiar proyectos sociales.

«¿Qué valor tiene crear un día?», se pregunta el impulsor de esta fundación que hace crecer la sensibilidad a niveles globales entre una frutería y una panadería, justo en la tercera planta de un edificio de Matiko del que saldrán el próximo día 10 para viajar a Edimburgo y poner de largo con el Gobierno de Escocia el 'St. Andrew's Fair Saturday'. Si esta iniciativa nacida en Bilbao a fines de 2014, y oficializada en 2015, era ya de por sí una gozosa locura, «que ahora se convierta en día nacional en Escocia es una doble locura, pero maravillosa», dice Albareda.

- ¿Qué mensaje quieren lanzar al mundo con el 'Fair Saturday'?

- Que otra forma de hacer las cosas es posible y que la cultura y la empatía social son partes fundamentales porque, sin ellas, es imposible una sociedad más justa. La cultura nos enseña a pensar, a abrir puertas y a hacernos más humanos. Y un mundo complejo, de incertidumbres crecientes y tendencias egoístas, necesita la empatía de ponerse en la piel del otro. Con esto no trato de entrar en un discurso utópico.

- Pues, con la que está cayendo, se le parece bastante.

- Utopía es una palabra que me queda lejos. Más que nada, pienso en que se trata de una inconsciencia. Es un proyecto que, si lo piensas conscientemente más de dos minutos, tiene muchas probabilidades de que le digas que 'no'.

- ¿Ha recibido muchos rechazos?

- Muchísimos. Los primeros me dolían. Ahora no tanto (extrae decenas y decenas de tarjetas de dos archiveros). Todas estas tarjetas son de personas, ciudades y organizaciones que dijeron 'no'. Pero tampoco hay que culparles. Yo probablemente dije que 'no' al Guggenheim en un principio y fui de los que pensaron: ¿Para qué necesita Bilbao un metro? Cualquier persona que lance un proyecto nuevo, y más siendo atípico, debe estar vacunada contra el 'no'. Y esto es muy importante para las próximas generaciones. Cambiar el statu quo es difícil. No va a haber gente esperándote. En cuanto te digan 'no', sal, toma aire, aprieta los puños y mira al cielo: el siguiente, o el otro, será un 'sí'. Con el 'Fair Saturday' muchos 'noes' se han tornado en 'síes'.

- Antes de llegar a los 40, ya era director general de una multinacional en la zona norte. ¿Por qué se embarcó en esta iniciativa?

- Tenía a mi cargo muchos centros y a muchas personas. Yo viví en primera persona el nacimiento de la crisis y también del 'Black Friday' porque tuve experiencia con él. Conozco sus tripas y puedo asegurarte que eso remueve: ¿De verdad vamos a querer un día donde la gente se vuelva loca vorazmente por tener más? ¿Por sumar la camiseta número 37? Este mensaje puede parecer anticonsumista, pero nosotros no vamos contra el consumo sino contra determinados comportamientos necios de la evolución de la sociedad. Tratamos de que el acelerador del 'Fair Saturday' sea la empatía social, no la codicia, sabiendo que yendo a un evento cultural estoy colaborando con un proyecto social que además me hace reflexionar.

En su contexto

24
de noviembre será el 'Fair Saturday'. 60 actos han sido confirmados ya en Bilbao y se superarán los 150.
Barakaldo-Florencia
Ciudades y municipios que abarcan desde Madrid, Barakaldo, Getxo o Laredo, en España, hasta Florencia, Venecia y Bogotá, se sumaron a la iniciativa en 2017.
A nivel mundial
En total, este año la fundación se marca el objetivo de llegar a 5.000 eventos en 1.000 ciudades de todo el planeta que permitan financiar 500 proyectos sociales.
Otros campos
La organización trabaja también en los proyectos 'Cuentos contra el bullying' y 'Barreras invisibles', que combate la exclusión social en la infancia y juventud.

- ¿Y cómo responde el mundo de la cultura?

- Muy bien. Debo aclarar que la filosofía no es pedir a los artistas que una vez más actúen gratis en favor de un proyecto social porque entendemos que hay que interiorizar que la cultura tiene un valor y un precio. Al proyecto social va la parte del valor que el artista decida con la entidad cultural que lo organiza: el año pasado unos aportaron el 10%, hubo promotores que dieron el 50% y otros, el 100%. Por ejemplo, se puede cobrar a cinco o siete euros la entrada y que los chavales de la Coral de Bilbao que actúen decidan entregárselo todo a Aspanovas, como sucedió en Torre Iberdrola. Ese es el pacto. Nosotros solo pedimos transparencia y claridad.

El chispazo

- Precisamente, usted tiene una larga experiencia con las corales.

- Sí, Maite Zugazaga y yo fundamos la coral de Iralabarri hace 20 años... Y le voy a contar algo más de los orígenes del 'Fair Saturday'. Había pasado por unos cambios vitales importantes -mis padres fallecieron de un cáncer agresivo- y cuando cumplí 37 años, ese periodo en el que ya estás en la segunda fase de la vida, me pregunté: ¿Qué voy a hacer el resto de mis días? Porque yo necesito hacer cosas con sentido. En 2013 fuimos a actuar con la coral a Nueva York dentro del Columbus Day y, cuando desfilábamos por la Quinta Avenida, me llamó la atención el contraste que suponía ver las grandes marcas comerciales a ambos lados de la calle y un grupo de bilbaínos cantando canciones populares. Entonces recibí la noticia de que mi primer hijo nacía en un parto adelantado, con riesgo, y según volvía en el avión todo se unió y tuve un chispazo: 'No quiero dejar de intentarlo y preguntarme el día de mañana qué hubiera pasado si me hubiera decidido a organizar el 'Fair Saturday'.

«Defendemos la cultura y la empatía social; sin ellas, no es posible una sociedad más justa»

- Y arrepentirse...

- Una enfermera que durante su vida ayudó a morir a mucha gente decía que una de las cosas que más comentaban los enfermos en sus últimas horas era por qué no se habían arriesgado más. En general tenemos actitudes conservadoras. Estoy convencido de que los maratones tienen ahora tanto éxito o más por el afán de superación que por el deporte en sí mismo. El 'Fair Saturday' es mi maratón y el de la gente que se va sumando.

«Las instituciones deben entender que cada vez habrá más proyectos que no salgan de ellas»

- Bilbao, Santander, Málaga, Huelva, Saint Andrew, Bristol, Lima, Pisa y Mesagne son las sedes oficiales de este año, aparte de otras muchas ciudades que se suman a las actividades. Y en 2019 confían en añadir al menos Milán y Singapur.

- Tenemos la firme convicción de que todas las ciudades con vocación de futuro necesitan actividades que impulsen la empatía social, porque si no vamos camino de levantar muros en vez de derribarlos. Y las instituciones deben entender que cada vez habrá más proyectos que no salgan de ellas y que incluso se hagan realidad sin pasar por ellas.

- ¿Qué le parece la idea de ciudad de valores de Juan Mari Aburto?

- Me parece estupendo que haya un alcalde intentando impulsar en Bilbao una iniciativa de dudoso retorno económico, un tanto naif y potencialmente criticable. Demuestra algo y además es todo un reto llenarlo de contenidos. ¿Qué proyectos que den cariño al ciudadano han de trabajarse para hacer de Bilbao una ciudad de valores y cómo Bilbao puede influir con este modelo en el resto del mundo?

«Cuando empecé, recibí muchos 'noes'. Pero yo también al principio dije 'no' al Guggenheim»

- A ustedes la cultura les ha dado resultado como elemento de conectividad entre sociedades.

- El 'Fair Saturday' surgió en 2014 cuando diecisiete corales actuaron al mismo tiempo en distintos espacios de la villa. Este es un mensaje muy importante: hay una cultura amateur en esta ciudad que es un enorme PIB silencioso, una gran riqueza que no está en indicadores, sino de manera difusa. Son miles las personas que por las tardes van a ensayar con un coro o un grupo de pop rock, pintan en sus casas, escriben novelas, ensayan una obra de teatro o acuden a una academia de danza.

- Visto así, una fuerza imparable.

- Hoy la cultura no es una fuerza inercial de la sociedad; lo es el fútbol, el motor o los 'realities'. Pero a nosotros nos emociona que la gente nos envíe correos explicando que nunca habían ido a un concierto clásico o que es la primera vez que visitaban el Museo Marítimo y que piensan repetir.

- ¿Cuándo se emocionó por última vez en un concierto?

- El otro día, en el de Rozalén. Es una cantante muy comprometida y consiguió que fuera un acto muy íntimo contándonos cómo había ido creando su último disco, el porqué de las cosas...

- La comunión única de los conciertos, cuando llega ese momento en que todas las energías trabajan a favor...

- Sí, como la cerradura de una caja fuerte que vas engranando hasta que se abre. Esa emoción no está medida en riqueza, pero es seguro que luego desmultiplica porque le das un abrazo de más a tu pareja o al día siguiente sales con una sonrisa. Imagine conseguir esa comunión con miles de eventos en diferentes partes del mundo el mismo día y con el añadido de que existe un fin solidario.

- En la edición de este año una delegación de Washington viajará a la capital vizcaína para trasladar el 'Fair Saturday' a Estados Unidos.

- Nuestro objetivo es que Bilbao sea un punto de encuentro en torno a la cultura y la empatía social. Habrá actores culturales de aquí que podrán actuar en otras ciudades y viceversa. Es un proyecto que nace en nuestra casa, por lo tanto estamos orgullosos. Bilbao posee además una gran talla humana y un potente tejido sociocultural. El mundo está necesitado de iniciativas con sentido, participación ciudadana y optimismo.

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