Humedades y fisuras obligan a reparar otra vez el puente de la A-8 en Zorroza

El viaducto de la A-8 sobre Zorroza tiene medio kilómetro de longitud.
El viaducto de la A-8 sobre Zorroza tiene medio kilómetro de longitud. / Fernando Gómez

La Diputación invertirá 600.000 euros en una renovación integral que durará nueve meses, tres años después del arreglo del drenaje

IZASKUN ERRAZTI

Primero fue el puente de La Arena. Ahora le toca el turno al de Zorroza. La Diputación ha decidido acometer antes de fin de año una rehabilitación integral del viaducto que salva el río Cadagua en el barrio bilbaíno de Zorroza, un tramo de la autopista A-8 localizado en el punto kilométrico 120+520. Tres años atrás, la estructura, que data de la década de los setenta, ya fue objeto de una primera reforma. En aquel momento, para mejorar el drenaje y atajar el problema que representaban para la seguridad viaria las enormes balsas de agua que se formaban en la zona de curvas cada vez que llovía. Un mes y medio de obras y algo más de 400.000 euros de inversión sirvieron para mejorar la situación.

Ahora, el paso del tiempo y, sobre todo, de los 115.000 vehículos -el 4% de ellos pesados- que atraviesan a diario el puente han agravado su deterioro. Es preciso intervenir con el fin de reforzar la seguridad de los usuarios de la vía. La institución foral, que este verano ha sacado a concurso el proyecto, estima que los trabajos durarán nueve meses.

Las obras, cuyo coste final rondará los 600.000 euros, se centrarán en mejorar cuatro aspectos de la estructura. La más importante, la reparación del tablero, las pilas y los estribos, elementos en los que aparecen «desperfectos o patologías que es necesario reparar, como desconches, humedades y fisuras», según figura en un informe realizado por la Diputación. La reparación arrancará con métodos manuales para picar y sanear la zona afectada, que luego se limpiará con chorros de agua a presión. «Primero se tratará la oxidación de las armaduras y, finalmente, se empleará un mortero de reparación», añade el estudio.

Deterioro en los tableros

La sustitución de las juntas de dilatación también es una actuación urgente, ya que, al parecer, se encuentran deterioradas por los años y el intenso tráfico rodado que se registra sobre Zorroza. Así, las seis juntas transversales del viaducto tendrán que ser renovadas.

Respecto a la junta longitudinal, el departamento foral de Desarrollo Económico y Territorial también contempla cambiarla, ya que existen filtraciones de agua desde la mediana «que implican un deterioro del borde de los tableros». La última fase del proyecto se centrará en la sustitución de los aparatos que sirven de apoyo al puente. Se trata, apuntan desde la institución foral, de «preservar» el buen funcionamiento de la estructura y de evitar «que el mal estado» de alguno de estos elementos «origine patologías más importantes».

Al detalle

La estructura.
Dividida en dos tableros de hormigón armado y pretensado que discurren paralelos entre sí. Presenta voladizos de 2,60 metros de longitud.
Las pilas.
Son de hormigón armado y sección retangular, idéntica entre todas ellas, aunque varía la altura del fuste, que alcanza un máximo de 25,70 metros.
Los estribos.
También están construidos con hormigón armado, efectuándose la contención lateral de tierras mediante aletas y muros.

Esta parte, que obligará a levantar ligeramente la estructura para poder extraer el apoyo y poder sustituirlo por uno nuevo, será la más engorrosa de las obras, ya que tendrá incidencia sobre la circulación de vehículos. De hecho, la ejecución de los trabajos obligará a realizar cortes de carril en la A-8. Como suele ser habitual, la Diputación ha dispuesto que la mayoría de estas labores se efectúen en horario nocturno «para que las afecciones sean las mínimas posibles para los usuarios de la autopista».

El viaducto, de planta curva, cuenta con una longitud total de 549,91 metros en sentido Cantabria y de 497,84 hacia Donostia. La superficie del tablero es de 8.578,6 y 7.766,3 metros cuadrados, respectivamente.

Fotos

Vídeos