La huelga de las residencias vizcaínas, a un paso de su final dos años después

Manifestación de las trabajadoras de residencias de Bizkaia./JORDI ALEMNAY
Manifestación de las trabajadoras de residencias de Bizkaia. / JORDI ALEMNAY

El sindicato ELA alcanza tras meses de negociaciones un acuerdo con una de las tres patronales, aunque necesita sumar al acuerdo a otra más para que el paro acabe definitivamente

Jesús J. Hernández
JESÚS J. HERNÁNDEZ

Estamos en la antesala del final de la huelga de las residencias de Bizkaia. El conflicto laboral que arrancó hace casi dos años ha vivido un vuelco en las últimas horas que permite, por fin, atisbar luz en una crisis que ha condicionado la vida en los geriátricos vizcaínos. El sindicato mayoritario, ELA, ha alcanzado un acuerdo con la principal patronal del sector, Gesca, sobre las condiciones laborales de las gerocultoras. Hay mayoría sindical para firmar el preacuerdo de convenio laboral pero a Gesca le hace falta un socio. Tiene el 39,32% de la representación y bastaría con el apoyo de cualquiera de las otras dos patronales: Elbe (33,42%) o Lares (27,26%).

Según ha podido saber EL CORREO, fue el viernes pasado cuando comenzó a desbloquearse una negociación que parecía estancada. Los representantes empresariales y de los trabajadores avanzaron mucho en una propuesta consensuada de convenio. Volvieron a verse en la tarde del lunes para limar los detalles. Finalmente, ayer, una asamblea en la que participaron 120 gerocultoras refrendó el acuerdo con Gesca «por unanimidad», según fuentes de la central nacionalista. Ninguna de las partes implicadas quiere desvelar el contenido exacto por respeto a Elbe y a Lares. Ellos tienen la llave del final de la huelga. «Nosotros no vamos a movernos de lo acordado con Gesca», advierten fuentes de ELA.

¿Qué han pactado? En primer lugar, un periodo transitorio de varios años rebajando la jornada anual hasta que las gerocultoras trabajen 1.592 horas anuales. O lo que es igual, 35 a la semana. Hasta ahora su convenio estipulaba 1.698. El incremento salarial, nudo gordiano de todo convenio, es el secreto mejor guardado pero estará sustancialmente por encima de los 120 euros mensuales de la última oferta. Como la vigencia del convenio va a ser más larga de lo previsto –ése ha sido uno de los factores que han engrasado el acuerdo– algunas fuentes opinan que podría superar los 150 euros al final de la vigencia del convenio. Otros aspectos, que hasta ahora no aparecían, redondean la oferta: habrá cobertura en caso de baja, algunos pluses, y se regulan los tiempos de descanso durante la jornada, así como la formación.

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