El Gobierno vasco mantiene la alerta por nieve y placas de hielo

Niños acuden al colegio de La Arboleda que esta mañana ha amanecido cubierta de nieve./Fernando Gómez
Niños acuden al colegio de La Arboleda que esta mañana ha amanecido cubierta de nieve. / Fernando Gómez

A partir de mediodía se esperan tormentas de granizo y un ambiente gélido

MARTÍN IBARROLA

La masa de frío procedente de Francia que ha congelado estos días Bizkaia podría abandonarnos a lo largo de la jornada de hoy jueves. De momento, el Gobierno vasco mantiene para estas primeras horas del día la alerta por nieve y placas de hielo. Después del hamaiketako, un ligero repunte de la temperatura empujará la nieve hacia las cotas más altas del territorio. En cualquier caso, se mantendrá el ambiente gélido e, igual que sucedió ayer, a lo largo del día se esperan precipitaciones moderadas y tormentas de granizo. Además, los expertos advierten de que a partir de las nueve de la noche, cuando se prevén cielos despejados, el mercurio volverá a desplomarse y las carreteras correrán peligro de congelarse.

Para evitar cualquier accidente, las máquinas quitanieves trabajarán sin descanso para mantener abiertas las principales arterias del territorio. El dispositivo diseñado por Basalan, la empresa foral responsable de ejecutar el plan invernal en la red viaria vizcaína, se encargará de que la N-240 y la zona comprendida entre Barazar (600 metros) y Urkiola –única estación meteorológica del territorio que ayer registró nevadas– estén limpios. Por su parte, el Ayuntamiento de Bilbao también mantendrá activo su propio operativo con 27 vehículos para garantizar la seguridad de los conductores por las principales avenidas, desde Miribilla hasta el barrio de Altamira.

Esta medida preventiva quedó justificada ayer , ya que por la mañana nevó en la villa en al menos tres ocasiones. Estos momentos de belleza invernal, sin embargo, no llegaron a cuajar en el asfalto y solo persistieron a niveles altos, como Kobetas, Santo Domingo y Pagasarri. Las agencias meteorológicas habían anunciado que los copos podrían fundirse con las olas del mar, por lo que la Dirección de Atención de Emergencias del Gobierno vasco activó una alerta naranja que se mantendrá hasta este mediodía.

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De hecho, el servicio vasco Euskalmet pronostica que todavía hoy las nevadas pueden ser copiosas a partir de los 100 metros de altitud y superar los cinco centímetros de grosor un poco más arriba. Además, los termómetros marcarán mínimos de dos grados, que seguirán descendiendo a lo largo de mañana y encontrarán los desplomes más pronunciados en Ubidea y Otxandiano. En la costa, únicamente los surfistas veteranos hicieron frente a olas de tres metros y el agua de 11 grados.

Afección a pocos colegios

Ningún colegio se vio obligado a cerrar a causa del temporal, aunque algunos sí sufrieron imprevistos. El Jesús María de Artxanda, por ejemplo, anuló las actividades extraescolares y las clases del centro de primaria de Arcentales comenzaron con retraso por los problemas de circulación a los que se enfrentaron varios docentes.

En general, la circulación de Bizkaia no vivió ayer ningún siniestro grave, aunque sí se registraron incidentes. En uno de ellos la BI-3702 en Zaratamo quedó cortada por el accidente de un camión que se cruzó en la vía. Con tal de evitar problemas la dirección de Tráfico recuerda la obligación de dejar libre el carril izquierdo para que las máquinas quitanieves y vehículos de emergencia puedan atender cualquier incidencia.

Las mediciones de enero y principios de febrero son históricamente las cifras más frías del año. Sin embargo, en lo que llevamos de 2018 no dejamos de batir récords. Además de haber concatenado 40 días con temperaturas especialmente bajas, hacía casi siete décadas que no llovía tanto en la provincia. José Antonio Aranda, responsable de meteorología de Euskalmet, aclara que a pesar de todo de momento no existe riesgo de inundaciones, como ya ocurrió hace un mes en Muxika y Gernika. «Es verdad que el suelo ya no está absorbiendo agua, pero para que las lluvias sean capaces de desbordar los ríos deben ser intensas y persistentes, no como las que estamos viendo ahora». En cualquier caso, parece que ya se ha olvidado por completo la sequía con la que despedimos el otoño.

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